Veo a Jesús en mis tostadas… ¿Algún Psicólogo en la Sala?

Ver a Jesús en tus tostadas de desayuno, encontrar caras amenazantes en las baldosas de tu cuarto de baño, ver la cara amable de un enchufe…¡Calma! Todavía no has perdido el juicio (al menos, no por esto).

Hoy hablamos de un tipo especial de ilusión conocida como pareidolia en la cual dotamos de organización y significado a un estímulo ambiguo o poco estructurado.

 

 

Psicopatología de la percepción: distorsiones y engaños perceptivos.

Entendemos por percepción la organización e interpretación de los estímulos que llegan a nosotros a través de los sentidos y que nos permite generar una primera impresión consciente del mundo físico.

Es decir, la percepción es la capacidad de recibir estímulos externos que nos permite hacer juicios y ajustar nuestro comportamiento. Se asume la idea de que la percepción no es una simple copia de la realidad, sino un proceso de construcción mediante el que se interpretan los datos sensoriales que recibimos.

La psicopatología de la percepción es la disciplina que estudia aquellos fenómenos en los cuales la percepción de una persona es cuantitativa y/o cualitativamente diferente de lo que cabría esperar. Esto plantea una primera cuestión complicada…¿qué es lo que se cabría esperar? Para contestar la pregunta y por tanto poder hablar de percepción alterada, recurrimos a criterios de referencia. Es decir, se echa mano de la percepción del grupo de referencia. En otro artículo abordaremos el tema de los criterios que se utilizan para clasificar un comportamiento como psicopatológico o “normal”.

Esta disciplina constituye un tema central en la investigación psicopatológica y, además, representa un signo casi inequívoco de trastorno mental para el conocimiento lego, ¿qué representa más la locura que ver lo que no está? 

Dentro de la psicopatología de la percepción se distingue entre las distorsiones perceptivas y los engaños perceptivos. Las primeras son posibles por la mediación de los sentidos en la percepción. Se produce cuando un estímulo externo es percibido de un modo distinto al que cabría esperar dadas las características formales y objetivas del propio estímulo. Un ejemplo de distorsión perceptiva es la ilusión.

Ilusión:  percepción causada por predisposición personal,por indefinición estimular, por indefinición de la situaciones en las que se produce el estímulo, o por una combinación de estos factores.

¿Un hombre o una mujer?

En cuanto a los engaños perceptivos, suponen una experiencia perceptiva nueva que no se fundamenta en estímulos existentes fuera del individuo. El ejemplo más representativo de los engaños perceptivos son las alucinaciones.

Alucinación: percepción que ocurre en ausencia de un estímulo que lo desencadene, teniendo quien la padece la sensación de realidad y que ocurre sin que el sujeto pueda controlarla.

Aquí Dumbo alucinando.

 

Pareidolia

La pareidolia se clasifica dentro de las distorsiones perceptivas y supone un tipo de ilusión por la cual reorganizamos un conjunto de estímulos ambiguos a fin de darles una forma que podamos identificar.

Es bien sabido que a los humanos no poder entenderlo todo nos pone nerviosos, así que donde no sabemos…¡inventamos! 😉

Evidentemente la pareidolia no es un trastorno mental, ni tampoco es signo de que “algo vaya mal”. Pero en cualquier caso sí supone un tipo de percepción distinta a la que cabría esperar atendiendo a las características de los objetos.

Algunos ejemplos cotidianos de pareidolia:

  • Ver animales en la forma de las nubes

  • Ver rostros en la parte delantera o trasera de un vehículo, el pavimento o las paredes.

  • Escuchar mensajes reconocibles en grabaciones de ruidos o en idiomas que no conocemos. Superejemplo:

Minuto 0:46 ¡¡Pingüino Rodriguez!! (que nooo… lo que dice Christopher Cross es “I think we’re gonna make it”)

  • La llamada Cara de Marte

  • Y por supuesto…¡¡Jesucristo en las tostadas!!!

 

 

El fenómeno más frecuente es la pareidolia facial, es decir ver caras donde no las hay. La pareidolia facial es resultado de nuestro intento constante de dotar de sentido al mundo que nos rodea. Estamos programados para reconocer caras, hacerlo con éxito es fundamental para nuestra supervivencia, y digamos que nuestro cerebro no se queda satisfecho con patrones de puntos o lineas aleatorias y prefiere buscar conexiones entre aquello que ve y aquello que sabe.

Que nuestro cerebro sea especialista en reconocer caras es fruto de la evolución y ha permitido la complejidad de nuestro desarrollo social. Esta especialización para el reconocimiento de caras tiene efectos secundarios…¡las vemos incluso cuando no las hay! Y esto es, al fin, lo que conocemos como pareidolia.

 

¡Esperamos vuestros comentarios! 🙂

Fuentes:

Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. Manual de Psicopatología. Vol. II. (2.002). Madrid. McGraw-Hill Interamericana de España.

Luria, A. (1981). Sensación y percepción. Barcelona: Fontanella.

Sobre Carolina (Algún Psicólogo en la Sala) 31 Artículos
Psicóloga y Educadora Infantil. A mí sí cuéntame cuentos Cofundadora, administadora y creadora de contenido web en www.algunpsicologoenlasala.es

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