Técnicas de Asertividad 3ª parte: ¿Algún Psicólogo en la Sala?

Poco a poco vamos teniendo un bolsillo lleno de recursos asertivos: la técnica del disco rayado, el sandwich, el banco de niebla, la pregunta asertiva… ¡vamos a por más!

En este tercer vídeo veremos las técnicas de asertividad que hemos catalogado dentro del nivel experto. Seguro que la dificultad depende más del aprendiz que de la técnica en sí, pero digamos que estas requieren manejar situaciones en las que la respuesta de nuestro interlocutor puede ser de lo más impredecible.

El Aplazamiento Asertivo

Esta técnica consiste en hacer algo que a algunos nos gusta en exceso: dejarlo para otro momento. En este caso, dejamos para otro momento un momento de discusión. ¿Para qué? La lógica es retrasar la discusión unos minutos, unas horas o unos días con el objetivo de rebajar nuestro nivel de activación o el de nuestro interlocutor. Rebajar el nivel de activación quiere decir, básicamente, volver a un estado emocional de equilibrio en el cual tengamos cierto dominio sobre nuestra emociones. O, lo que viene a ser lo mismo, estar más tranquilos.

Como ya sabes, cuando estamos desbordados por nuestra propias emociones no estamos capacitados para discutir y argumentar de manera razonable. Las emociones desbocadas pueden hacernos mucho daño a nosotros mismos y a los demás por lo que el aplazamiento asertivo puede ser una muy buena opción.

La complejidad de esta técnica está en conseguir aplazar la discusión sin agravarla. Las palabras que elijamos, el tono y nuestro lenguaje corporal pueden marcar la diferencia entre un aplazamiento asertivo o un nuevo motivo de enfrentamiento.

La autorrevelación

Decir lo que pensamos, cómo nos sentimos o lo que queremos, en lugar de esperar a que los demás lo adivinen es la esencia de la autorrevelación.

Muchos enfrentamientos o situaciones conflictivas tienen su origen en que nos gusta más jugar a la adivinación que expresarnos con claridad. En muchas ocasiones, nos cuesta trabajo decir lo que pensamos, sobra decir que el esfuerzo se multiplica cuando nos toca hablar de emociones.

Somos conscientes de la complejidad de la técnica, los discursos “egoístas” basados en “yo quiero”, “yo necesito”, “yo soy” nos resultan indigestos, pero olvidarnos de nosotros mismos durante una discusión o una negociación puede salirnos demasiado caro. Como para todo, en el punto medio está la virtud.

Os dejamos con el vídeo que resume lo esencial de ambas técnicas y como siempre os animamos a participar, contadnos vuestras experiencias, consultad vuestras dudas y haced vuestras sugerencias.

¡A por el nivel experto!

Sobre Carolina (Algún Psicólogo en la Sala) 31 Artículos
Psicóloga y Educadora Infantil. A mí sí cuéntame cuentos Cofundadora, administadora y creadora de contenido web en www.algunpsicologoenlasala.es

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