Resolución de conflictos: el método DESC ¿Algún Psicólogo en la Sala?

¡Ya estamos de vuelta de vacaciones! Volvemos con las pilas cargadas y un montón de ideas nuevas bajo el brazo. Esperamos que estéis llevando bien la vuelta a la rutina y que el comienzo de año sea favorable.

Como seguro que sabréis, entre seres humanos es frecuente que aparezcan conflictos. En las interacciones humanas, variables como la falta de comunicación y empatía, el hermetismo, la falta de recursos, la incapacidad de asumir la parte de responsabilidad que nos corresponde…, son factores que favorecen la aparición y el enquistamiento de conflictos interpersonales. Esta situación la vivimos todos en algún momento u otro de la vida cotidiana, pero se hace especialmente patente cuando se da dentro de organizaciones humanas, como por ejemplo en las empresas, puesto que disminuye notablemente su productividad. Esto es debido a que los recursos que deberían estarse empleando en producir se emplean en intentar resolver el conflicto, y no siempre de la manera más efectiva y eficiente.

Por eso, en este artículo queremos hablaros de un método práctico de resolución de conflictos, que me gusta especialmente por su eficacia y sencillez. Es tan fácil de poner en práctica que casi no precisa de instrucción. Se trata del Método DESC, creado por Sharon y Gordon Bower.

Este método me parece reseñable porque se basa en los que considero los pilares esenciales de la resolución de conflictos: la empatía, la escucha activa y el intercambio de información entre las partes. En realidad se trata de una forma de fomentar la comunicación asertiva, pero como ya os explicamos en esta serie de artículos, la asertividad es una herramienta muy útil que permite resolver conflictos de forma amistosa y satisfactoria.

La técnica se basa en 4 puntos principales:

  1. Describir el comportamiento: Lo primero que debemos hacer es expresar claramente cuál es para nosotros la fuente del conflicto, es decir, qué es lo que nos molesta exactamente. Puede parecer obvio, pero muchas veces no expresamos nuestro malestar, escudándonos en que la otra persona ya debería saberlo o debería darse cuenta, lo cual alarga en el tiempo el conflicto y dificulta su resolución. Para hacer esta descripción, es preciso que intentemos dejar a un lado las emociones extremas que suelen aflorar, puesto que también pueden recrudecer la situación. Debemos exponer los hechos de la manera más objetiva que nos sea posible, asegurándonos de que nuestro interlocutor nos comprende y está de acuerdo con nosotros en la exposición de los hechos.
  2. Expresar sentimientos: En esta parte prima el componente subjetivo y emocional. Debemos explicar el efecto que el conflicto tiene en nosotros: cómo nos hace sentir, qué consecuencias provoca en nuestra vida… Es importante intentar evitar la culpabilización de la otra parte, y dejar claro que estamos expresando nuestra visión subjetiva de la situación, tratando de que la otra persona nos comprenda.
  3. Soluciones al problema: Aquí llega la parte constructiva del proceso: una vez explicada la situación problemática y la manera en que nos afecta, debemos exponer varias soluciones que, a nuestro juicio, puedan contribuir a mejorar la situación de ambas partes. También es muy importante que contemos con la otra persona, preguntando su opinión respecto a nuestras soluciones y alentándola a que formule alternativas por su cuenta.
  4. Consecuencias de las soluciones: Una vez hecho todo lo anterior, lo que resta es decidir entre todos cuál es la solución (o soluciones) más viables y ponerse de acuerdo para llevarlas a cabo. La parte más importante en este punto es hacer una valoración de las consecuencias positivas que tendría aplicar las soluciones propuestas. Esto tiene una doble finalidad: por un lado expone la mejora de la situación que supondría actuar en consecuencia a las soluciones propuestas, lo cual puede ayudar a convencer a la otra parte para ponerse en acción, y por otro lado permite la valoración de las soluciones en cuanto a sus consecuencias positivas, reflexión que nos permitirá elegir las más adecuadas o satisfactorias para ponerlas en práctica.

 

Como ya he mencionado, me parece un método sencillo y excelente para comenzar a expresarnos de manera asertiva a la hora de resolver conflictos. Incorporando este tipo de comunicación en nuestra vida cotidiana seguro que notamos que la mayoría de conflictos se solucionan antes y se enquistan menos, lo cual supondrá una mejora en nuestras relaciones interpersonales, nuestra calidad de vida y en nuestro rendimiento si hablamos de conflictos en el entorno laboral. Es hora de pasar a la acción y comenzar a poner de nuestra parte para resolver aquellas situaciones que, estando dentro de nuestro control, nos causan malestar. ¡Esperamos que os sirva de ayuda!

 

ENLACES DE INTERÉS:

Asertividad y método DESC (en inglés)

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