Qué hace una psicóloga en unas jornadas de juegos de mesa ¿Algún Psicólogo en la Sala?

¡Aquí estamos, otro jueves más! Y en esta ocasión vengo a contaros por qué unas jornadas sobre juegos de mesa pueden ser interesantes para una psicóloga como yo (además de por el interés lúdico-festivo, claro).

El pasado fin de semana, del 8 al 10 de septiembre, se celebraron en Madrid las  X Jornadas Ludo Ergo Sum (también conocidas como LES). Se trata de un gran evento, organizado por la Asociación Ludo Ergo Sum,  en el que editoriales y creadores presentan los juegos que sacarán próximamente al mercado. También se organizan actividades, que van desde juegos de rol a juegos de mesa, pasando por presentaciones y charlas. Además, hay stands de tiendas que ofrecen sus productos más demandados, y se organizan actividades solidarias como recogida de alimentos, mercadillo y sorteos solidarios…

Sí, sé lo que estaréis pensando: el paraíso de cualquier friki. Y es verdad. Este año, pasaron por el pabellón en el que se celebraban las jornadas más de 3000 personas en todo el fin de semana. Para un evento enfocado a minorías, es muchísima gente. Además, se recaudó una cantidad considerable de dinero, que fue a parar a la ONG Por un Pasito Más , que se dedica a ayudar a niños en riesgo de pobreza y exclusión en El Salvador.

Pero vamos al grano. ¿Por qué, como psicóloga, pude disfrutar enormemente de las jornadas? Pues por varias razones. La primera, como es obvio, por los juegos de mesa. He tenido oportunidad de conocer y en algunos casos probar más de 14 juegos diferentes. Por deformación profesional, supongo, suelo fijarme en las mecánicas que implementa cada juego, además de las áreas y competencias que pueden ayudar a trabajar. En estas jornadas me he encontrado juegos que pueden ayudar a que niños y adolescentes desarrollen todo su potencial, además de darme ideas para poder organizar actividades.

Pero lo que sin duda me ha hecho disfrutar más como psicóloga ha sido la charla a la que tuve oportunidad de asistir: Juego y aprendizaje en familia y docencia. En ella, expertos en educación y en juegos de mesa explicaban las claves para unir la educación y la diversión. Se exploró el potencial educativo de los juegos de mesa y rol, el tema de las edades recomendadas para los juegos y su relación con el desarrollo y la experiencia previa del niño, e incluso se abordaron temas como la relación entre roles de género y juegos de mesa.

Algunas conclusiones que he podido extraer de la ponencia, cuyo tema además de ser interesante generó un coloquio igualmente atractivo entre ponentes y miembros del público, son las siguientes:

  • Podemos educar a través del juego: ciertas capacidades y funciones cerebrales pueden ejercitarse mediante actividades como los juegos de mesa (algunos ejemplos son: atención, memoria, agudeza visual, rapidez de reflejos, lateralidad…).
  • Educar para tomar decisiones: algunos periodos de la vida, como la adolescencia, se caracterizan por ser una época de cambio y en la que la persona se enfrenta a tener que tomar decisiones, responsabilidad que nunca antes se le había exigido. A través del juego, se puede observar todo el proceso de toma de decisiones: tomar la decisión, llevar a cabo la estrategia, observar sus resultados, observar las decisiones de los demás y comparar sus resultados con los nuestros, para poder reflexionar al respecto. Todo esto en un tiempo muy breve (lo que dura una partida). Este proceso puede servir de entrenamiento para la toma de decisiones que los jóvenes han de afrontar en la “vida real”.
  • No es el juego, es la gente: aunque hay juegos mucho más educativos que otros, en cierto modo siempre tienen algo que aportarnos: la compañía de otras personas. Los juegos de mesa son una actividad fundamentalmente social (hay solitarios, pero siempre es mejor jugar con otras personas), y como tal ayuda al desarrollo de habilidades sociales (inteligencia emocional, empatía, capacidad de negociación, liderazgo…). Además, otro factor importante es el tiempo de calidad que proporcionan. Tanto si jugamos entre amigos como en familia, estamos pasando tiempo con personas de nuestro entorno, estableciendo o reforzando lazos afectivos, disfrutando y pasando un buen rato. Esto, sobre todo a edades tempranas, favorece la socialización y refuerza la autoestima.

Además, después de la actividad, he tenido la oportunidad de charlar con otros profesionales, tanto psicólogos como docentes, lo cual me ha aportado nuevos conocimientos con respecto a implementar de juegos de mesa como herramienta educativa, y me ha animado a combinar mi profesión con una de mis aficiones predilectas.

En resumen, no todo ha sido ocio, también he sacado provecho en el ámbito profesional (aunque no os voy a engañar: ¡la parte de ocio también me ha encantado!).

Tanto si os gustan los juegos de mesa como si queréis explorar las posibilidades que ofrecen con respecto al ámbito educativo, os recomiendo enormemente que, si podéis, asistáis a unas jornadas de este tipo.

Por último, pero no menos importante, deseo agradecer tanto a la organización de las Ludo Ergo Sum por su trabajo agotador para ofrecer un evento de calidad, como a los ponentes de la charla a la que asistí por abrir un espacio de diálogo y aprendizaje tan especial. Gracias, Julia Iriarte, Dácil Muñoz, Ruth Cerdán y Daniel Martín, por compartir vuestro tiempo y conocimiento.

Y esa ha sido mi experiencia. ¡Espero que os haya resultado interesante! Como siempre, si tenéis algo que contar, podéis dejarnos un comentario. ¡Hasta la semana que viene!

3 Comentarios

    • ¡Hola, Sara! Pues te comento: mi idea es, tras documentarme algo más, hacer algún post reseñando juegos y desglosando las habilidades y capacidades que ejercitan, así como ideas de actividades con ellos. ¡Primicia! 😉 Como siempre, muchas gracias por pasarte a comentar. ¡Feliz fin de semana!

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