Pokémon Go: ¿Algún Psicólogo en la Sala?

El pasado 15 de julio llegaba a España la app Pokémon Go, una apuesta free to play que revolucionaba el país como ya había pasado unos días antes en Japón o EEUU.

Pokémon Go es un videojuego de aventura en realidad aumentada que permite al jugador buscar, luchar, capturar e incluso comerciar con todo tipo de criaturas pokémon escondidas en el mundo real.

En los últimos días hemos podido ver un montón de  noticias sobre la famosa app y el efecto producido sobre el comportamiento de sus usuario. Esto es solo una muestra:

“Polémica aparición de un pokémon de gas en el Museo del Holocausto de EEUU” 13/07/2016

“Un militar en Irak caza un Squirtle salvaje mientras combate al ISIS” 13/07/2016

“La policía descubre a dos japoneses cazando pokémons en un túnel para coches en Barcelona” 16/07/2016

“El Alud de usuarios tumba los servidores de Pokémon Go” 17/06/2016

Pero, ¿qué hay detrás este nuevo fenómeno de masas?

La respuesta más acertada es que no es nuevo. No serlo, explica parte de su alcance a nivel mundial. Te gustará, lo odiarás o te dará igual, pero es complicado no saber qué es Pokémon Go.

La fuerza consolidada por la marca evita cualquier esfuerzo por nuestra parte de hacerle un hueco. No tenemos que hacer un juicio sobre lo que nos parece Pokémon, por acción u omisión ya hace 20 años que decidimos que sí: queremos que Pokémon se quede. Y lo queremos en forma de series, películas, tazos, cromos, cartas, productos de merchandising…y por supuesto, lo queremos en videojuego. Al menos, eso es lo que dice nuestro comportamiento.

¿Y cuál es la consecuencia psicológica de esto?

La hipersensibilidad  a los estímulos Pokémon. Los vemos más, llaman más nuestra atención y además, de manera frecuente, evocan en nosotros recuerdos más agradables que desagradables.

También podríamos hablar de otros factores que ayudan a comprender el alcance fenómeno Pokémon GO. De hecho, podríamos hacer una lista casi interminable:

La moda, la curiosidad por la otra dimensión, la nostalgia, el potencial adictivo de los videojuegos en general, el bajo riesgo percibido por los usuarios, el fácil acceso, la gratuidad, contagio social… (¡¡Animaos a aumentar la lista en los comentarios!!)

Pero de todos, hay uno al que hoy dedicaremos especial atención por ser uno de los factores psicológicos más potentes a nivel explicativo: la experiencia de logro.

Maslow y la teoría de la motivación humana

¿Os suena Abraham Maslow? Maslow elaboró una jerarquía piramidal de necesidades vitales y comunes a todos los seres humanos. Para él, el ser humano siempre seguiría en movimiento con el fin de cubrir todas sus necesidades.Es decir, la pirámide señala motivaciones que le son inherentes al ser humano. Podéis ver la pirámide aquí.

Ya veis por donde voy, ¿no?

En el 4º escalón de la pirámide aparece la necesidad de reconocimiento. En este grupo de necesidades se encuentran: el éxito, el logro, el respeto y la confianza.

La verdad, no vivimos en un mundo donde sea fácil sentirnos exitosos. Tenemos poco tiempo y cargamos con la sensación de estar obligados a cumplir demasiadas expectativas para poder considerarnos personas de éxito. De hecho, esta es una de las principales causas que está detrás de la ansiedad, la depresión o los estados de ánimo inestables: sentirse sobrepasado por las expectativas puestas sobre nosotros.

Pokémon Go nos ayuda a cubrir nuestra necesidad de logro. Nos da acceso a una realidad (literalmente) en la que es fácil acumular experiencias de logro.

Esto es algo que saben muy bien los creadores de videojuegos. Pensadlo un momento:

¿Cuántos juegos y videojuegos se basan en un sistema de subir de nivel, acumular trofeos, logros o medallas?

Y de ellos, ¿cuántos os gustan?

Ya… a mí me pasa lo mismo.

Los videojuegos nos entretienen, son divertidos y ayudan a desarrollar habilidades. Pero además nos ofrecen experiencias de logro que nos hacen sentir bien. MUY bien.

Con los videojuegos podemos compararnos con los demás y sentirnos exitosos. Y en el peor de los casos, cuando salimos perdiendo en la comparación, nos fuerzan a practicar para ser mejores.

Digamos que las realidades virtuales nos lo ponen más fácil que las crudas realidades. Y digamos, también, que la presunción de facilidad hace que nos sintamos más seguros para intentarlo virtualmente. Si me va bien, genial; si me va mal: es solo un juego.

Podríamos seguir, pero el objetivo es reflexionar. Hacedlo con nosotras.

¿Por qué necesitamos Pokémon GO?

 

Sobre Carolina (Algún Psicólogo en la Sala) 31 Artículos
Psicóloga y Educadora Infantil. A mí sí cuéntame cuentos Cofundadora, administadora y creadora de contenido web en www.algunpsicologoenlasala.es

2 Comentarios

  1. Realmente son muy interesantes estos fenómenos con tanto alcance en una época así de globalizada. Supongo que, en general, se necesita una jerarquía en todo, un referente que admirar y luchar por alcanzar. En el siglo XXI, los adversarios por alcanzar la cima son infinitos. A esto se suma la competitividad y las ansias de estar integrado en un grupo, que son innatas al ser humano: quien se adapta mejor, sobrevive. Es muy curioso cómo los patrones se repiten y se acomodan a lo largo de la historia.
    ¡Entrada estupenda!

    • ¡Muchas gracias por comentar,Elisa!
      Tienes razón, cada vez es más difícil alcanzar la cima. Cima, que si me permites, tampoco parece estar muy clara para nadie. Para ser algo tan importante para nosotros, parece un concepto bastante difuso. Y eso también explica que nos movamos más cómodamente en ambientes donde nos sentimos eficaces y que, además, sí tienen muy definida cuál es la meta o cima a la que aspiramos: PokémonGo (ambiente seguro), “Hazte con todos” (meta muy definida) 😉

      Un placer cambiar unas palabras contigo. Pásate más 🙂

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