“Infoxicados”: ¿Algún Psicólogo en la Sala?

Si algo ha caracterizado las últimas décadas es la revolución producida en los medios de comunicación. Con la Revolución Industrial, surgieron los medios de comunicación de masas o mass mediaprensa, radio, televisión e internet, los cuales trajeron consigo un cambio radical en la cantidad de información recibida por la población general. Donde antes se recibía información a cuentagotas, ahora nos llega un aluvión  de noticias distintas, procedentes de diferentes fuentes. Si bien poder contrastar la información que recibimos es algo excelente, e imprescindible para poder conformar una opinión fundamentada acerca de un suceso, ser bombardeados con infinidad de mensajes diferentes dificulta el proceso de filtrado de la información, y puede llevarnos a la confusión, el embotamiento, la incredulidad e incluso el pasotismo.

Ahora bien, ¿estamos condenados a vivir infoxicados? ¿qué podemos hacer para evitar sentirnos abrumados ante tal cantidad de datos y poder llegar a formar nuestra opinión? La primera recomendación que yo haría sería desconectar de vez en cuando. Todos (o casi todos) vemos la televisión casi a diario, y vivimos conectados a internet gran parte del día, bien a través de nuestro smartphone, con una tablet o un portátil. De este modo, a través de las redes sociales, recibimos un bombardeo constante de información. Si nos tomamos un rato al día (aunque sea media hora) libre de tecnologías, y nos concentramos en una actividad más analógica (leer, escribir, dibujar, dar un paseo, hacer deporte o simplemente estar con la familia o amigos y charlar), nos sentiremos menos saturados, y daremos tiempo a nuestro cerebro para procesar la información recibida.

Otro consejo a tener en cuenta consiste en seleccionar las fuentes de las cuales recibimos información. Sin entrar en el terreno de la ideología política o religiosa y la imparcialidad, desde siempre han existido fuentes más rigurosas que otras. Por ejemplo, es obvio que resulta más confiable un artículo en una revista científica que la información escrita en una imagen compartida en Facebook. Teniendo esto en cuenta, y haciendo una criba en las noticias que decidimos leer, estaremos expuestos a menos ruido.

Por último, pero no menos importante, me gustaría mencionar la importancia de contrastar la información que recibimos y estar atentos a los sesgos que pueda presentar. Es virtualmente imposible transmitir un mensaje de manera imparcial, ya que de base, la percepción de la información de cada persona es diferente. Pese a esto, se puede ser más o menos metódico y riguroso a la hora de comunicar información. Además, los medios de comunicación normalmente muestran parcialmente la realidad: omiten alguna información y resaltan otra intencionadamente, con el afán de persuadir al espectador y conseguir que piense de una determinada manera. La mejor manera de evitar que los sesgos nos afecten es ser capaz de detectarlos, además de recibir la información de diversas fuentes para poder tener una visión más completa acerca del suceso del que nos hablan.

En definitiva, tomarnos un respiro tecnológico de vez en cuando, hacer un filtrado efectivo de la información que recibimos, contrastarla de manera eficaz y estar alerta con respecto a los posibles sesgos que ésta pueda presentar, nos ayudará a tener una visión más real del mundo y curarnos del mal de nuestro tiempo: el exceso de información.

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