Idiomas y cerebro. ¿Algún Psicólogo en la Sala?

La entrada de hoy la dedicaremos a los idiomas y su relación con el cerebro. ¿Alguna vez os ha fascinado la capacidad de los niños para aprender un nuevo idioma? Es debida a la gran plasticidad del cerebro infantil, el cual es capaz de adaptarse y amoldarse a los nuevos conocimientos de manera muy rápida y eficaz.

 

No existen áreas concretas del cerebro que controlen el lenguaje; podemos hablar más bien de sistemas compuestos de núcleos interrelacionados que soportan los procesos relacionados con el mismo. Según el modelo de Damasio (1989, 1992), existen 3 sistemas intervinientes en el proceso del lenguaje:

 

  • Sistema conceptual o primer sistema: representa los conceptos a partir de la información obtenida del entorno.

 

  • Sistema lingüístico o segundo sistema: se ocupa de todo lo relacionado con las palabras, la morfología, la sintaxis y las reglas gramaticales.

 

  • Tercer sistema: intermediario entre los anteriores.

 

El modelo también establece correlatos cerebrales para estos sistemas, entre los que se encuentran por ejemplo los sistemas perisilvanos anterior y posterior, el córtex temporal anterior izquierdo, el córtex frontal medial  o el hemisferio derecho.

 

Todo esto se traduce en que no existen localizaciones únicas y específicas para el lenguaje, sino que el cerebro en ese sentido funciona como una intrincada red, con diferentes áreas interconectadas que realizan diversas funciones. Sabiendo esto, parece lógico que el hecho de aprender un segundo idioma conlleve cambios a nivel cerebral. Además, estos cambios suelen traer consecuencias positivas, puesto que el aprendizaje repercute en el cerebro de manera similar a la que el ejercicio físico influye en los músculos, la postura o el cuerpo en general. Normalmente, suelen citarse las siguientes ventajas:

 

  • Mayor flexibilidad cognitiva

 

  • Mayor capacidad de concentración

 

  • Mejora de la memoria

 

  • Aumento de la capacidad atencional

 

  • Mayor eficiencia en el procesamiento de la información

 

  • Se especula también que la actividad cerebral relacionada con el hecho de aprender otros idiomas pueda ser un factor protector frente a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

 

En definitiva, con todas las ventajas que conlleva a nivel cerebral, además, claro está, de la mejora en la capacidad comunicativa, así como en el Curriculum Vitae, aprender un nuevo idioma resulta una decisión más que acertada acerca de en qué invertir nuestro tiempo.

 

 

ENLACES DE INTERÉS:

 

Xakata- “Viaje al cerebro de un bilingüe”

 

Huffington Post- “Ventajas de aprender un idioma”

 

Muy Interesante- “Aprender un segundo idioma tiene ventajas para el cerebro”

 

Mente y Cerebro- “El Cerebro Bilingüe”

 

Mayte Rius (La Vanguardia)- “Cerebro bilingüe”

 

Web del proyecto “Lengua y Prensa”

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