El movidOT

RESULTA QUE…

La academia de Operación Triunfo abre una vez más sus puertas para recibir a los concursantes de su décima edición animados tras el exitazo de la pasada temporada.

Una de las revelaciones de la edición anterior, fue la participación de los actores Javier Calvo y Javier Ambrosi (Los Javis)  como profesores de interpretación de la academia. 

Para su décima edición, OT cuenta con la actiz Itziar Castro como profe de interpretación. Sin embargo, los antiguos profesores fueron invitados a la academia para dar una masterclass.

Las emociones, su manejo y sus utilidades para la interpretación fueron el centro de la clase. Como parte práctica, los Javis propusieron la realización de un ejercicio de interpretación que respondía a la siguiente premisa “déjate llevar por las emociones que te provoque la música”.

En el transcurso del ejercicio, los Javis animaron y alentaron a las chicas y chicos de OT para que sintieran la música y expresasen todas las emociones que esta les despertaba, dejasen fluir la emoción, se movieran, gritaran…

En medio del ejercicio, sucedió esto:

                                   (Si te apetece, puedes ver la masterclass completa pinchando aquí)

 

La concursante, notablemente emocionada, comienza a hiperventilar  parece fallarle la voz y mira desorientada a los profesores. Se esfuerza en continuar el ejercicio, pero parece faltarle el aire. Los profesores la acompañan, intentan tranquilizarla “es un juego, es un juego” ,“qué gusto” y  guiarla “sácalo, no te lo quedes ahi”, “bailalo, bailalo”.

Pasados unos segundos la concursante parece recuperar la respiración y continua el ejercicio. 

Como cabía esperar, las redes estallaron con opiniones de todo tipo. Desde aquellas que defendían la práctica como algo beneficioso e incluso necesario, hasta aquellas otras que veían en las imágenes un acto de imprudencia por parte de los profesores.

Estos son solo algunos ejemplos (el criterio de selección ha sido “personas que dicen lo que piensan sin faltase con nadie”:

“YO NO ME HE PREOCUPADO LO MÁS MÍNIMO EN SABER QUE HA PASADO, PERO HE VISTO UN VÍDEO EN YOUTUBE Y TENGO UNA URGENCIA IRREFRENABLE DE DECIR QUE A MI TODO ESTO ME PARECE…”

Si has sonreído, no hace falta contarte nada sobre cómo  se expresan opiniones, se intercambian ideas o se debate en las redes sociales. Si no eres usuario de redes sociales y no sabes a que me refiero, te  resumo lo que puedo deducir por mi experiencia como usuaria:

  • Cualquiera es experto en cualquier cosa.
  • Rebatir un argumento es descalificar al argumentador.
  • La evidencia viene, en el mejor de los casos, de www.wikipedia.com . En el peor de los casos simplemente “es así porque lo digo yo”.
  • Se evitan las disonancias cognitivas mediante el insulto o bloqueo a otros usuarios.
  • NO está permitido cambiar de opinión o rectificar. 
  • Si piensas como yo: somos amigos, si piensas diferente: somos enemigos.

*NOTA: Por supuesto y menos mal, esto no sucede siempre. Las redes siguen siendo un sitio maravilloso para el intercambio, el aprendizaje y la socialización.

Toda esta polémica, llevo a una lectora a plantearnos dedicar un artículo a todo este tema así que ¡allá vamos!

 

CUESTIONES IMPORTANTES ANTES DE EMPEZAR:

  • Personalmente, desconozco cuáles son y cómo se utilizan las técnicas didácticas que se utilizan en el ámbito de la interpretación. 
  • Trabajar con las emociones no es  intrusismo laboral para los psicólogxs. Los psicólogxs tenemos un método, un cómo, un cuándo, un porqué… no hace falta que nos pongamos nerviosos solo porque alguien hable de emociones.
  • Aprovechar el conocimiento de otras áreas de conocimiento es una estrategia inteligente. La psicología lo hace muchísimo. De hecho…¿no ha cogido la psicología alguna cosilla del mundo del teatro y la interpretación?  😉 (PISTA)
  • La psicología sirve como fuente de conocimiento a otras muchas disciplinas y menos mal. Gracias a eso, se da utilidad al conocimiento científico y se crea una sinergia interdisciplinar que nos impulsa.

 

EL ATAQUE DE ANSIEDAD

En psicología solemos referirnos a él con el término ataque de pánico. 

Un ataque de pánico es una experiencia de aparición brusca de un miedo y/o malestar intenso acompañado de síntomas fisiológicos como palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo, respiración agitada, dolor en el pecho, náuseas, vértigo, entumecimiento y hormigueo, sensación de pérdida de control… todo un cóctel de sensaciones físicas intensas bien aliñadas con pensamientos catastrofistas del tipo: “me voy a morir”.

El episodio alcanza su pico en los 10 minutos siguientes a su aparición. Durante este tiempo está activada la rama simpática del sistema nervioso autónomo. Cuando llega la percepción de “estar a salvo” el sistema nervioso parasimpático se encarga de restablecer las constantes.

El ataque de pánico suele vivirse como inesperado, pero sabemos que este suele ocurrir en contextos de alta tensión emocional (expresada o no). 

Es frecuente la sensación de desmayo durante un ataque de pánico, sin embargo es muy muy poco probable que esto ocurra ya que la respuesta fisiológica en el ataque de pánico lo impide. Tampoco se ha encontrado evidencia para apoyar que pueda conducir a un ataque al corazón o a la muerte.

Sin embargo, el peligro psicológico sí está documentado. En ocasiones, un episodio de pánico puede llevar a lo que conocemos como trastorno de pánico. Esto es: que los ataques de pánico sucedan de forma recurrente, se presente un miedo intenso a volver a tener un ataque de pánico y/o todo esto produzca un malestar que interfiere en el ritmo de vida de la persona que lo sufre. En psicología nos referimos al trastorno de pánico como miedo al miedo. Además, el ataque de pánico puede ser la antesala para otros trastornos como la agorafobia. 

Las consecuencias de un ataque de pánico pueden ser similares a las de una experiencia traumática y por ello se suelen evitar situaciones y contextos parecidos a los del primer ataque.

El ataque de pánico es un elemento central dentro de los trastornos de ansiedad, pero es común también en población no clínica. Sucede de forma aislada y ya está.

Ahora que sabemos esto, y bajo mi criterio profesional, parece complicado afirmar que en el vídeo estemos viendo un ataque de ansiedad. 

PERO…

No es necesario ponerle nombre a una experiencia emocional para que esta tenga efectos positivos o negativos. En el vídeo sí vemos una respuesta emocional intensa que parece presentarse con poca conciencia de control. Podemos ver también como ambos profesores intervienen rápidamente y el resto del grupo interrumpe el ejercicio para centrar su atención en lo que está pasando (presumiblemente por el valor de amenaza de la situación). 

Si nos libramos de la “carga” de tener que ponerle nombre a lo que estamos viendo, quedamos liberados para observar y reflexionar sobre otras cuestiones probablemente mucho más importantes.

“Usar las emociones” como suele decirse en el contexto de las artes escénicas no tiene nada de malo. El teatro, el cine, la música, la literatura, la pintura… todas las artes expresan, transmiten y nos hacen vivenciar distintas emociones. No es de extrañar, por tanto, que algunos profesionales de este ámbito consideren un elemento importante la autoexploración y hayan diseñado técnicas que tiene como objetivo la catarsis. Pero, ojo, esto ni es dogmático ni es compartido por todos los profesionales en este ámbito. Si os documentáis un poco, veréis como hay profesionales de la interpretación que defienden la idea de que para actuar no es imprescindible vivenciar. 

Dicho esto, considero que para que ciertas prácticas catárticas- y sobre todo para que estas tengan significado más allá del morbo para el espectador- el contexto debe tener cierta importancia. No todos los espacios ni todas las situaciones son apropiadas para esto. Del mismo modo, creo que no cualquier persona puede guiar un proceso catártico.

Con esto quiero decir, y esto es solo mi opinión, que veo algún aspecto negligente en el ejercicio de Los Javis. No pasa nada porque una situación provoque una experiencia emocional intensa, pero sí pasa algo si no damos una respuesta adecuada. Apartar de la situación y reconvertir ese momento en una situación íntima me parecen elementos importantes si lo que buscamos es que la vivencia emocional intensa produzca algún efecto positivo más allá de la euforia posterior provocada por un mecanismos puramente fisiológico (como el alivio maravillo que podemos sentir si vamos al baño, después de mucho tiempo aguantando, por ejemplo. Fisiologicamente es genial, pero al nivel cognitivo es poco probable que produzca algún cambio).

Una concursante que participó en el ejercicio, hizo más tarde esta reflexión que, personalmente, comparto al 100%:

“Me parecía como forzar mucho la máquina. Hay algo que a mi me fastidia mucho que hace la gente, que es abrir, pero es que si abres todo luego tienes que saber arreglar y colocar todo eso. Y la gente es muy de expresa, abre, no se que, venga, venga. Pero si tú dejas a una persona desnuda en medio del polo norte se congelará y se morirá.
Claro, si tú dejas a una persona a flor de piel y luego hasta luego Mari Carmen, aquí no paso nada, eso no es…¿sabes? muy real”.

*Puedes ver el video aquí*

Creo que lo esencial de la reflexión es que que alguien “estalle” y la respuesta que eso provoque en los demás sea “no pasa nada” no es la natural. 

 

CONSIDERACIONES FINALES SOBRE EL #movidOT (y reflexiones sobre la clase magistral)

“Las emociones no son nuestras enemigas”.

Esto se dijo textualmente durante la clase. Muy cierto, pero esto no quiere decir que sean nuestras amigas. De hecho, no lo son.

Del mismo modo que nuestros dedos de las manos no son amigos ni enemigos, son herramientas. Las emociones no son buenas, ni malas, son indicadores, herramientas de comunicación, nos permiten regularnos en un contexto social. Todas ellas están ahí por su valor adaptativo, nos han servido, nos sirven y nos servirán para mantenernos con vida.

“Hay de desahogarse: llorar, reír, sentir al máximo todas las emociones”.

Pues qué quieres que te diga: NO. 

En primer lugar para desahogarse, se presupone que te estás ahogando. Esto puede suceder y sucede, pero lo cierto es que uno no tiene porque sentirse ahogado por sus emociones por el hecho de no verbalizarlas o no expresarlas de manera consciente. 

Por otro lado, el máximo de una emoción nos conduce a la patología:

¿Qué pasa con la tristeza omnipresente? Señala patología. ¿Qué pasa con la alegría omnipresente? Señala patología. ¿Qué pasa con la ira omnipresente? Sorpresa: señala patología.

La tendencia del ser humano es al equilibrio. SIEMPRE y en TODO.

Por último hay que llorar, si tienes ganas y hay que reír, si tienes ganas. Y si no, pues no. Esto no afecta en nada a la calidad de vida. ¿Es importante procesar las cosas que nos pasan? Pues sí, pero nadie dijo nunca -con conocimiento de causa- que la manera de hacerlo sea exclusivamente riendo o llorando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre Carolina (Algún Psicólogo en la Sala) 31 Artículos
Psicóloga y Educadora Infantil. A mí sí cuéntame cuentos Cofundadora, administadora y creadora de contenido web en www.algunpsicologoenlasala.es

2 Comentarios

  1. Hola Carolina, que necesario un artículo así!! Me quedé muy sorprendido por toda la movida que se había generado con la clase de los Javis, me enteré por twitter porque en la gala del miércoles no mostraron toda la polémica.
    Estoy completamente de acuerdo con tu opinión. No nos podemos poner locos porque haya otra gente que trate con las emociones, especialmente si está relacionado con artes expresivas. Por otro lado yo si tengo algo de experiencia con las técnicas de teatro y son muy muy similares a las técnicas grupales que se usan en terapia.
    Justamente por eso, y porque no sabemos que saldrá cuando dejamos que la gente exprese lo que siente estaría bien que los profes de teatro tengan cierta formación para saber como reaccionar ante estas situaciones.
    Un saludo, y de nuevo excelente post.

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