El efecto Ringelmann ¿Algún Psicólogo en la Sala?

Un tema recurrente en Psicología, especialmente en el campo de la Psicología Social, es el comportamiento de los grupos humanos: qué características diferencian a un grupo de la actuación de los individuos, cómo se comportan los individuos cuando están en grupo, cómo interaccionan varios grupos entre sí… Pero una de las mayores preocupaciones con respecto a los grupos ha sido siempre la evaluación de su rendimiento. El tema al que haremos referencia hoy procede de un dilema: ante el desempeño de una tarea ¿qué es más eficaz: la ejecución individual  o grupal?

 

Para intentar dilucidarlo, Ringelmann (1913) llevó a cabo una serie de experimentos en los que pedía a personas que demostrasen su fuerza física tirando de un carro o de una cuerda. Mediante un dinamómetro, determinó que la media de fuerza que ejercían los participantes individualmente era de unos 63 kg. Sin embargo, las mediciones de la fuerza que ejercían los individuos al trabajar en grupos de dos, tres o más personas no llegaban a esos 63 kg. por cabeza de media. Algo fallaba, pero ¿qué podía ser?

 

A este fenómeno, que podemos llamar efecto Ringelmann, él lo denominó “holgazanería social”: los individuos sufrían una reducción de su motivación y del esfuerzo que emplean en realizar una tarea cuando la realizan en grupo frente a cuando la realizan individualmente. Además, esto parecía relacionarse con el tamaño del grupo al que pertenecían los individuos. Es decir, que a mayor número de personas en el grupo, menor esfuerzo aportaba cada una de ellas.

 

Los resultados obtenidos por Ringelmann fueron validados por numerosos estudios posteriores; no obstante, no debemos pensar que siempre es mejor el rendimiento individual que el grupal. En realidad tenemos que tener en cuenta que hay multitud de factores que influyen en el rendimiento, y que dependiendo de ellos será más adecuado encomendar una tarea a un individuo o a un grupo. Citando a Blanco, Caballero y de la Corte (2005):

 

“La cuestión no es si los grupos son o no más eficaces que los individuos, sino en qué condiciones lo son”.

 

Bajo ciertas condiciones, como necesidad de procesar grandes cantidades de información, necesidad de respuestas altamente creativas y originales, buen clima grupal, ambiente cooperativo y que facilita la libertad de expresión… un grupo puede tener un rendimiento mejor que el rendimiento del mejor de los individuos del grupo.

 

Cabe reflexionar entonces acerca de cuál es el papel de la Psicología en el rendimiento grupal. A mi modo de ver, es claro que el trabajo del psicólogo grupal debe estribar en favorecer que aparezcan las condiciones necesarias para que el grupo pueda dar lo mejor de sí mismo, así como trabajar para neutralizar los efectos negativos que el grupo puede tener en los individuos (como por ejemplo, el pensamiento grupal).

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

 

Blanco, Caballero y de la Corte (2005). Psicología de los grupos. Pearson Educación: Madrid.

 

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