“Cuida tu mente”: otra guía inútil repleta de obviedades. ¿Algún Psicólogo en la Sala?

Parece que con la llegada del verano, llega también cierta preocupación por nuestro cuerpo: que si el cuerpo morfológicamente perfecto para enseñar, que si el bronceado para la boda de la vecina, que si la depilación láser, que si la dieta del agua de coco…

(Cuidado con este tipo de preocupaciones y los comportamientos asociados. Ese cuerpo que te preocupa cuando se acerca el verano es el mismo que tienes en diciembre).

Pero, ¿Cuál es el momento del año perfecto para preocuparnos por nuestra mente?

El cerebro no se ve y tampoco se broncea, pero es mucho más determinante de lo que crees para tu salud. Como para algunas personas eso de la salud no es lo suficientemente importante (excepto cuando falta), es necesario recordar que también el bienestar depende del cerebro. Digamos que necesitas que tu cerebro este al cien por cien para ser feliz.

Hoy vamos a dedicar la entrada a conocer de qué manera podemos cuidar nuestra mente.  Vamos a hacerlo al más puro estilo… ¡Speed Reading!

LAS SIETE COSAS QUE DEBES TENER EN CUENTA PARA CUIDAR TU MENTE:

1. Cuida lo que comes (¡guau! Un clásico).

Pues sí. Un clásico que se lleva poco, pero que resulta imprescindible para la salud y el bienestar. El cerebro come y come mucho, procura que el tuyo lo haga con calidad.

Piensa en ti como una persona amante de los coches. Tienes un Ferrari y dos opciones: combustible de calidad, probado y con garantías o una nueva fórmula de combustible fabricada a partir de aceite de freidora usado. ¿Cuál eliges?

Ya…no vaya a ser que gripe tu cochazo. ¡Ojo! Si por un mal combustible quien gripa eres tú, la reparación va ser mucho más costosa (y no hablo solo de dinero).

(Por favor, perdonadme. No tengo ni idea de coches y mucho de menos de combustibles. Solo es una metáfora sencilla, que nadie se sienta atacado por el ejemplo 😉 ).

2. Muévete (¿a qué no te lo esperabas?).

Siento si estabas leyendo con la esperanza de no llegar a este punto. El binomio ejercicio físico-alimentación siempre está ahí y lo hace por su extrema importancia para ti.

No importa cuántos aparatos electrónicos e inteligentes tengas, eres un animal. En plan bien, ¿eh? Eres un mamífero. Eres muy diferente a otros que conoces, pero eres. De verdad, eres.

¿Qué animales conoces que no tengan actividad física? Más o menos actividad, acuática, terrestre, aérea… la que quieras, pero seguro que la mayoría se mueven. Necesitan sobrevivir y en ello va implícito el movimiento.

El consejo es claro: muévete, camina, haz deporte… la modalidad la eliges tú, pero procura no dejar pasar un día sin movimiento. Siempre hay tiempo cuando hay interés.

Va a mejorar tu cuerpo, pero sobre todo va a mejorar tu mente y de verdad, lo vas a notar.

3. Duerme y cuida tu sueño (probablemente este sea el artículo más original que hayas leído en años).

No vamos a detenernos mucho en esto.

La función biológica del sueño es eliminar residuos celulares del cerebro. Si tú quieres un cerebro sucio, allá tú. Pero, cuando te gripe el coche…

Para los que dicen “dormir es una pérdida de tiempo”: Recoger regalo aquí.

4. Evita hábitos nocivos (completamente inesperado).

No voy a decirte nada sobre las drogas o el alcohol y su consumo abusivo porque no sea relevante para nuestra salud. Lo es, pero ¿conoces a alguien que no lo sepa?

Sin embargo, tendemos a convivir con otros hábitos que, en cuanto a su peligro para la salud, no tienen nada que envidiar a las sustancias adictivas. Tanto es así que volveremos sobre este tema más adelante y con más calma.

Por ahora apunta: relacionarse con personas que restan, que hieren, que humillan; los ambientes de tensión, competitividad, estrés; los horarios imposibles, el ruido, el pesimismo, los pensamientos negativos, los complejos… ¿ya vas viendo por dónde voy?

5. Aprende, juega y ríe.

El ignorante no es ignorante por no saber, es ignorante por no querer saber.

El viejo no deja de jugar por viejo, es viejo por dejar de jugar.

Y el que ha aprendido a reír, no tiene ningún problema ni en envejecer jugando, ni  en reconocer que para alguna cosa será siempre un ignorante.

No pierdas las oportunidades de aprender algo nuevo. Da igual el qué, el beneficio está en el camino de aprender. Aprendiendo, el cerebro es un runner que entrena día a día. Necesita aprender, como el runner correr.

Y aprender no es estudiar, aprender es algo mucho más útil y mucho más divertido.

Un consejo: aprende primero de las personas que te rodean día a día y verás qué sorpresas más agradables.

Aprende a jugar, juega aprendiendo y eso de la risa llegará solo.

6. Relaciónate.

Las personas que te rodean forman tu red de apoyo social. Una red que te sostiene y que te sujeta. Al mismo tiempo, tú formas parte de la red de alguien.

Esto es muy importante, no lo descuides. No eres autosuficiente, necesitas a otras personas si quieres cuidar tu salud.

Esto no quiere decir que todo valga, recuerda  las anotaciones del cuarto punto y anota esto también: tú eres importante, aléjate de quien no lo considere así.

No tenemos ningún consejo para evitar alguna que otra caída libre en la vida, pero sí sabemos que una red fuerte amortiguará el golpe.

7. Otorga a este tipo de listas el valor que merecen (es decir, más bien poco).

Me asusta la cantidad de listas, decálogos y mandamientos que empiezan con “las diez cosas para…”, “las diez cosas que necesitas si…”, “los cinco trucos imprescindibles…”

Si quieres una lista de este tipo útil y con garantías, toma: Bizcocho de limón. Si la sigues, tienes bizcocho. Pero no todo es así de sencillo, no tenemos receta para todo. No existe.

Valora este artículo como lo que es: un resumen de pequeñas pautas basadas en lo que la ciencia dice sobre el funcionamiento básico de nuestro cerebro.

Es evidente que si tienes alguna dificultad específica en alguno de los puntos anteriores, este artículo no te va a ayudar. Porque este artículo es solo un artículo. (Y ojo, este está hecho con todo mi cariño y todo mi respeto hacia ti. No todos los que encuentres estarán hechos así.)

El artículo recoge qué debes hacer para cuidar tu mente, pero no recoge el cómo, y esa es la esencia. No hay llave maestra: un cómo igual para todos es un insulto y una irresponsabilidad. No hay qué sin cómo y no hay cómo sin quién.

Si no tienes ese cómo para algo, pide ayuda. Pero no te hagas daño leyendo recetas mágicas que, además de ser inútiles, te harán sentir que el inútil eres tú: si es tan fácil como lo pintan, ¿por qué tú no puedes?

Cuídate y respétate.

Ese es mi consejo para el verano.

Y para el invierno.

p.d: Disculpa la retranca 🙂

Sobre Carolina (Algún Psicólogo en la Sala) 31 Artículos
Psicóloga y Educadora Infantil. A mí sí cuéntame cuentos Cofundadora, administadora y creadora de contenido web en www.algunpsicologoenlasala.es

2 Comentarios

  1. ¡Apuntado Sandra!

    Todas las propuestas son bienvenidas, pero esta especialmente tiene mucha importancia para nosotras.
    No sabemos si el hábito hace o no al monje. Lo que sí sabemos es que los hábitos saludables son factores protectores a lo largo del ciclo vital y el mejor momento para adquirirlos y fortalecerlos es durante la infancia y la adolescencia.

    Gracias por pasarte, nos leemos pronto 🙂

  2. Podríamos sugerir un artículo orientado quizás a los pequeños, el beneficio en la infancia de darle estimulos favorables con actividad física, la disciplina, los valores positivos, el quitarlos de tener tiempo para cosas poco productivas o grupos tóxicos…
    Nadie como vosotras para explicarlo con delicadeza.

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