BFF’s la importancia de los mejores amigos en la adolescencia

Algunos todavía los mantenemos, otros los fuimos perdiendo por los caminos de la vida, pero seguramente la gran mayoría recuerda con cierta nostalgia aquellas épocas de adolescente cuando teníamos ese amigo o amiga incondicional al cual podíamos confiarle todos nuestros secretos e inquietudes.

Amigos para siempre

No es para menos, en la adolescencia, al igual que en Gran Hermano, todo se magnifica, todo se vive con una intensidad desmedida. Por eso los fracasos se viven como tragedias insuperables y los amores como incondicionales.

Hace poco, en un viaje con mi grupo de amigos venía también una prima adolescente. El último día del viaje recorrió cielo y tierra para comprarle una camiseta de regalo a su mejor amiga. Cuando ella no estuvo, entre nosotros comentábamos con cierto cinismo lo tierno que era su comportamiento, teniendo en cuenta que probablemente el año próximo no sean más amigas.

Muchas veces, los adultos olvidamos cómo nos sentíamos en aquella época, y es muy común que tratemos a los adolescentes como exagerados, lamentándonos por su “obsesión” con su grupo de amigos. Sin embargo, tener la oportunidad de vivir este tipo de relaciones de amistad tan intensas son determinantes para su futuro.

Esas fueron las conclusiones de un estudio realizado con adolescentes entre 15 y 16 años realizado por la investigadora y psicóloga clínica Rachel Narr, publicado en el Journal of Child Development. Su idea era analizar a fondo las relaciones de amistad durante la adolescencia bajo la hipótesis que no era lo mismo tener una relación de amistad cercana e íntima que un grupo de amigos más amplio y popular.

Indagando sobre la amistad y la popularidad

Narr juntó un grupo heterogéneo 169 de adolescentes, a los que se les realizó una encuesta que indagaba especialmente sobre sus amistades. Además, mediante otros tests se midieron los niveles de ansiedad, aceptación social, autoestima y síntomas de depresión.

Al cabo de 10 años, se volvió a contactar con estos adolescentes convertidos ya con 25 años  en jóvenes adultos, y volvieron a completar las encuestas y tests.

Los datos obtenidos se analizaron poniendo especial atención en cruzar los datos de aquellos que decían ser buenos amigos para ver si era recíproco, y que aquellos que decían ser más populares y tener un grupo más amplio también fuesen descritos por los demás como tales.

Se consideraron amistades de “alta calidad” aquellas en las que había un alto grado de apoyo y apego, junto con un intercambio de información íntima. Por el contrario, la popularidad era entendida como un grupo más amplio de personas pero que no tenían un grado de implicación alto, se podría decir que más que amigos eran conocidos o gente que se juntaba.

¿Mejor ser popular o tener pocas relaciones pero estrechas?

Los resultados indicaron que aquellas personas que en su adolescencia había tenido fuertes lazos de amistad, 10 años después alcanzan mayores niveles de autoestima y menos de ansiedad social y depresión.

Los resultados van en consonancia con otros estudios que indican que existen dos clases de “popularidad” en las relaciones adolescentes. Por un lado tenemos aquellos que son populares porque sus pares confían en ellos y buscan su compañía. Por otro lado existe otro tipo de popularidad que se relaciona con alcanzar un cierto estatus sin que eso conlleve mantener relaciones estrechas. Para entender este tipo de popularidad podemos pensar en las típicas películas de High School americanas donde está el grupo de los populares, generalmente deportistas, que fingen estar unidos pero a la mínima adversidad se separan.

Poniendo a prueba nuestra sociabilidad

Las relaciones que entablamos en la adolescencia son de vital importancia. Por un lado son las primeras que realizamos por fuera de nuestra familia, comenzando a poner realmente a prueba nuestras capacidades sociales. Por otro lado, la adolescencia es el momento en que comienza a formarse nuestra identidad, comenzamos a reconocernos y demandar nuestro espacio en el mundo, por eso es tan importante poder elegir de quién nos queremos rodear.

No se trata solamente del tipo de amigos que eligen, sino de ser conscientes que tienen ciertas habilidades sociales, y que pueden relacionarse con personas por fuera del ámbito familiar.  Ser conscientes de su capacidad para relacionar con otras personas les ayuda a consolidar su autoestima, y les da la confianza para poder construir otras relaciones de confianza. Según los investigadores, en este momento comienzan a ponerse las bases para el siguiente nivel de relaciones, las relaciones de pareja.

Este estudio también tiene sus limitaciones, si bien fue publicado recientemente, la investigación inició en el 2001, cuando internet y las redes sociales  todavía no habían desembarcado con fuerza en nuestras vidas. Si lo vemos a la luz de la influencia que está teniendo la tecnología en nuestras vidas, sus resultados parecen todavía más importantes.

De nada sirve tener una red con miles de amigos o seguidores, si no cultivamos las relaciones de amistad basadas en la confianza y el conocimiento mutuo.

Santiago Salvatori

Psicólogo en Psicologia Para todos

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Fuente:

Narr, R. K., Allen, J. P., Tan, J. S. and Loeb, E. L. (2017), Close Friendship Strength and Broader Peer Group Desirability as Differential Predictors of Adult Mental Health. Child Dev. doi:10.1111/cdev.12905

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