26 de abril, día de la visibilidad lésbica. El porqué de su importancia, ¿Algún Psicólogo en la Sala?

El día 26 de abril se celebra el día de la visibilidad lésbica. El movimiento se originó en España en 2008 gracias al trabajo de colectivos activistas con el objetivo de hacer visible y normalizar esta realidad.

2018: todavía preguntamos por qué y para qué necesitamos visibilizar colectivos minoritarios/no normativos/ diferentes ( inserta aquí el nombre que quieras darle). Por este motivo analizamos hoy, como particular forma de celebración, el porqué de esta necesidad.

Antes de nada, y porque el saber no ocupa lugar (solo tiempo), vamos a repasar algunos conceptos clave:

LESBIANA:

Érase una vez una chica de familia “bien” que mostró desde joven su interés por las artes, música, danza, poesía… llegando a fundar su propia escuela para mujeres. Esta chica era Safo de Mitilene, aunque seguro que te suena más si la llamamos Safo de Lesbos. (Lesbos es una isla griega, con capital en Mitilene. Allí nació Safo y de ahí su sobrenombre). En esto que entra un señor en escena (a saber: Anacreonte) para comentar que en la escuela de Safo se lo pasaban muy bien, demasiado bien incluso. Anacreonte insinuó (o más bien, dijo claramente) que una práctica habitual en la escuela era el sexo entre la profesora y sus alumnas. Y bueno, no le moló mucho la idea a pesar de que nadie había pedido su opinión.

La verdad es que no hay seguridad sobre la veracidad de esta historia, pero de las supuestas relaciones de Safo con sus alumnas surgió el término safismo para referirse a la atracción sexual entre mujeres. Fue tiempo después cuando se acuñó el término lesbianismo. (Como curiosidad, el gentilicio de Lesbos es lesbia y lesbio. Nada de lesbiana y lesbiano 😉 ).

Lesbiana es el nombre que se utiliza para denominar la homosexualidad femenina. A lo largo del tiempo se han reexaminado las relaciones entre mujeres para delimitar qué es lo que hace que una mujer o una relación puedan calificarse como lesbianas.

El resultado de este debate tan animado concluye que la homosexualidad femenina tiene tres componentes:

  1. Conducta sexual: lo que hago.
  2. Deseo sexual: lo que me gusta.
  3. Identidad sexual: lo que soy.

Esta triada parece una cuestión irrelevante, pero ¡ojo! es muy muy importante a la hora de hablar de sexualidad, orientación e identidad. 

HOMOFOBIA:

La homofobia aparece como una reacción frente a la homosexualidad, normalmente manifestada a través de expresiones de violencia real o simbólica. Una forma velada de homofobíi muy extendida es el segregacionismo liberal que promueve un cierto grado de tolerancia a la homosexualidad a condición de que quede circunscrita a la vida privada. (Sería esto de “que sea lo que quiera ser, yo no me meto, pero que lo haga en su casa”. Claro que sí… en mi casa soy yo y en la calle como a ti te guste).

La homofobia se conceptualiza como una actitud que opera en varios niveles.

  1. Personal: sistema de creencias y prejuicios de cada persona.
  2. Interpersonal: cuando el prejuicio se convierte en componente activo, la discriminación y modifica la relación entre dos o más personas.
  3. Institucional: prácticas de discriminación en las que participan gobiernos, organizaciones educacionales, profesionales y familiares.
  4. Cultural: normas sociales o códigos de comportamiento implícitos que legitiman la discriminación.
  5. Moral: conjunto de normas y códigos explícitos e implícitos que tienden a desmoralizar cualquier práctica homoerótica que muestre la transgresión de una supuesta ley natural

Es decir, por desgracia la homofobia va más allá de una agresión física o verbal puntual. Si esta fuera su única manifestación sería sencillo identificarla y frenarla. Son sus formas más sutiles las que hacen de la homofobia una problemática real y cotidiana.

 

VISIBILIDAD:

“Cualidad de lo que es visible” (el púbico aplaude en pie). Pues sí, tan sencillo como eso. Lo que no se ve también existe y las personas que existen y no son vistas están cansadas de parecer invisibles. Las mujeres están cansadas de ser invisibles o, peor, de esconderse.

¿Por qué es necesaria la visibilidad lésbica? Mira y dime si algo de esto te suena: “Está con una mujer porque nunca ha conocido a un hombre que le de lo suyo”; “es lesbiana porque ningún tío se fijaría en ella”; “es lesbiana porque su padre la abandonó y odia a los hombres”; “viste como una lesbiana”; ¿como se acuestan dos mujeres?… (el etcétera es larguísimo, pero ya es suficiente de vergüenza ajena por hoy).

Se necesita la visibilidad para que cuando escuchemos “lesbiana” nuestros pequeños cerebros hagan alguna conexión más allá de “tijereta”, “vibrador”, “camisa de cuadros”, “machorra”, “porno”, “trío”, …

 

La visibilidad actúa como freno a la homofobia. A mayor visibilidad lésbica, menor conducta homófoba. El motivo: se vuelve complicado discriminar/odiar/repudiar/ faltar al respeto a un grupo cuando es heterogéneo sin caer en el absurdo más absoluto.

 

Vamos a ver qué puede contarnos la psicología sobre la importancia de la visibilidad como herramienta de educación o reeducación.

APRENDIZAJE SOCIAL : la importancia del modelo.

La teoría del aprendizaje social de Albert Bandura  supuso un cambio cualitativo a la hora de abordar los mecanismos del aprendizaje humano. Por primera vez se tuvo en cuenta el entorno para explicar cómo aprendemos. Y resultó ser muy muy importante.

Bandura demostró que las personas podemos aprender (y lo hacemos muchísimo) a través de la observación de la experiencia ajena. En este contexto cobra importancia el concepto de modelo o referente social.

Un modelo es una figura más o menos próxima a nosotros mediante la cual aprendemos comportamientos, habilidades y actitudes mediante un proceso de identificación (“es como yo”). Este proceso no es siempre intencionado ni consciente, pero es especialmente potente. Gracias a los modelos aprendemos a hacer y a ser y al mismo tiempo nos convertirnos en modelo para otras personas. 

“El aprendizaje es bidireccional: nosotros aprendemos del entorno, y el entorno aprende y se modifica gracias a nuestras acciones”.  Albert Bandura

En el contexto que hoy nos ocupa, reclamar la visibilidad es reivindicar la disponibilidad de modelos. Necesitamos ver a mujeres lesbianas para aprender, para librarnos de prejuicios basados en una realidad inventada, para educarnos y reeducarnos. Necesitamos ver mujeres que se dan la mano en público, que forman familias, que están solteras, que mantienen relaciones sexuales sanas y seguras, que trabajan y tienen éxito, que viajan, que les gusta el chocolate y la playa…necesitamos ver mujeres normales haciendo cosas normales.

Se hace necesario ver la normalidad en aquello que desconocemos y cuando lo vemos, nos identificamos y cuando nos identificamos NO hay espacio para la discriminación. Nadie excluye a un igual.

Cuando se trata de colectivos tradicionalmente ignorados y maltratados, la disponibilidad de modelos cobra especial importancia para la educación de los más jóvenes.

Imagina ser un triángulo en un mundo de cuadrados, ¿no crees que sería fácil concluir que estás estropeado? Al fin y al cabo te falta una esquina… Imagina las voces a tu alrededor hablando sobre cómo son los triángulos, qué asco dan, están enfermos, no son naturales… “Si yo tuviera un hijo triángulo, me sentiría profundamente decepcionado”, “Los triángulos no deberían casarse”, “Qué grima, dos triángulos besándose”…                                                                  ¿No crees que hacerte pasar por cuadrado sería una opción para sentirte bien? Impostar una esquina que nunca tuviste parece un precio razonable, ¿no? 

Menos mal que sí hay otros triángulos. Menos mal que es igual de maravilloso ser cuadrado que triángulo. Menos mal que el número de esquinas no es una cuestión relevante. De verdad que no.

Hoy, en el día de la visibilidad lésbica, millones de mujeres deciden compartir un trocito de su identidad con el mundo: fotos en instagram, historias en blogs personales, entrevistas… mujeres que se convierten en modelo con un “esta soy yo y pese a lo que quieran contarte, está bien así“.

Es muy recurrente escuchar “qué valientes”, yo creo que sería más ajustado decir “qué generosas”.

Valientes y generosas:

Gracias.

 

 

 

 

 

 

Sobre Carolina (Algún Psicólogo en la Sala) 31 Artículos
Psicóloga y Educadora Infantil. A mí sí cuéntame cuentos Cofundadora, administadora y creadora de contenido web en www.algunpsicologoenlasala.es

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