Xenofobia y racismo. ¿Algún Psicólogo en la Sala?

En la entrada de hoy queremos hacer una pequeña reflexión sobre el racismo y sus posibles causas. En parte se debe al vídeo que la organización S.O.S. Racismo ha publicado recientemente. En él podemos observar, mediante una cámara oculta, la reacción de ciudadanos anónimos ante un caso de racismo simulado.

 

Esto nos hace reflexionar acerca de varias cuestiones: ¿cómo surge el racismo? ¿qué procesos pueden incrementarlo y mantenerlo? ¿cómo ponerle freno? Intentaremos esbozar una respuesta a estas preguntas, aunque desde luego no es algo fácil de hacer. Para ello, utilizaremos un enfoque fundamentalmente basado en la psicología de los grupos.

 

Sentimiento de pertenencia al grupo

El ser humano, gregario por naturaleza, tiende a organizarse en grupos. Por ello, desarrolla cierto sentimiento de pertenencia (en este caso, por ejemplo, a la raza), fruto de la identificación con los demás miembros del grupo y sus características. Este fenómeno es un arma de doble filo, pues si bien aumenta la cohesión entre los miembros del grupo y puede fomentar la cooperación entre ellos, también puede desencadenar fenómenos peligrosos como el pensamiento grupal, la difusión de responsabilidad o el conflicto intergrupal. Éste último concepto nos puede explicar en parte por qué se produce el racismo.

 

Prejuicios y conflicto intergrupal

Cuando dos grupos entran en contacto, en sus relaciones pueden surgir tensiones y asperezas que fomenten el conflicto entre ellos. Hay numerosas teorías que intentan explicar los conflictos entre grupos, y muchas de ellas tienden a considerar que los prejuicios forman una parte esencial del proceso. El grupo, mediante diversos factores, asigna al otro grupo de personas ciertos rasgos (normalmente negativos), creando así los estereotipos. Éstos no son más que una simplificación excesiva de las características del otro grupo, que puede estar o no basado en la realidad, pero que definitivamente no la refleja en su totalidad. Así, juzgarán a todos los miembros del exogrupo bajo el mismo patrón, normalmente generando rechazo hacia ellos. Tenemos aquí el germen del racismo.

 

Factores que mantienen el racismo

Una de las teorías que puede explicar el mantenimiento del racismo es la Teoría de la Identidad Social (Tajfel, 1979). Dicha teoría sostiene que la mera pertenencia a un grupo conlleva una categorización diferencial de los miembros del exogrupo, que lleva a la polarización y a la creación de estereotipos y prejuicios, que por sí mismos serían capaces de hacer que una persona mostrase comportamientos que favoreciesen al grupo al que “pertenece”, en detrimento de los demás grupos. Por tanto, el mero hecho de pertenecer a un grupo generaría conflictos y prejuicios.

 

Esto explicaría por qué, en una sociedad supuestamente avanzada y un mundo globalizado como el actual, siguen existiendo prejuicios y conflictos raciales, así como actos de xenofobia. Aunque no exista ninguna amenaza ni competencia entre grupos (o en este caso razas), el mero hecho de que nos categoricemos en razas puede generar conflictos y prejuicios.

 

Posibles soluciones

Desde luego, no existe una respuesta fácil en este punto, pero intentaremos repasar ciertas opciones que pueden disminuir los comportamientos y actitudes racistas.

 

En primer lugar, y como hacemos siempre, apelaremos a la educación. En este caso, la reducción de estereotipos y prejuicios desde la infancia, así como la educación en valores como el respeto a las diferentes culturas y la tolerancia, pueden marcar la diferencia, y concienciar a los diferentes sectores de la sociedad.

 

En psicología de los grupos, la Hipótesis del Contacto (Allport, 1954) puede ayudar a que el conflicto racial sea menor. Este autor afirmaba que el contacto entre los grupos que entran en conflicto, que sus miembros se conozcan personalmente y se relacionen, puede ayudar a desmontar los estereotipos, proporcionando evidencias que vayan en contra de éstos. Esto, claro está, requiere de la voluntad de la persona para ver más allá del estereotipo e intentar cambiar sus esquemas mentales. Una propuesta de actuación en este sentido podrían ser los encuentros interculturales, que faciliten el contacto entre los diferentes grupos.

 

Por último, tenemos que mencionar la empatía, es decir, la capacidad de ponerse en el lugar del otro y ver las cosas desde su punto de vista. Este factor actuaría más a nivel individual, pero consideramos que es esencial para salir de estereotipos y conductas racistas. Desarrollar la empatía sería, por tanto, otro punto a tener en cuenta en el currículo de erradicación del racismo.

 

Como siempre, nos preguntamos qué opináis vosotros. Podéis contárnoslo en los comentarios, o mandarnos un mensaje. Hasta aquí la entrada de hoy, ¡esperamos que os haya gustado!

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