Violencia aprendida: ¿Algún Psicólogo en la Sala?

El tema sobre el que escribo hoy es muy serio, muy triste y sobre todo, muy real. La violencia contra las mujeres sigue siendo, por desgracia, un tema de actualidad. Cada semana, cada día, seguimos viendo noticias de mujeres asesinadas en crímenes que implican algún tipo de violencia machista, y la situación está lejos de mejorar. Es por ello por lo que me decido a hablar sobre el tema, para intentar exponer algunos hechos que considero importantes, y dar mi visión desde el punto de vista psicológico.

Con 57 mujeres asesinadas en 2015 en España (fuente: Diario El Mundo), y una cifra mucho menos esperanzadora en 2016, parece claro que una intervención eficaz para frenar estas crecientes cifras resulta más que necesaria.

Me gustaría comentar un estudio de Genoveva Sastre y Montserrat Moreno (2003) sobre la interiorización del modelo patriarcal, que expone claramente la situación en la que nos encontramos y cuál podría ser la solución. Dicho estudio fue llevado a cabo con una muestra de estudiantes en la adolescencia. Se les presentaba un texto acerca de una situación de violencia de género, presentada en forma de discusión de pareja, y se les pedía que expresasen su opinión al respecto. Para analizar los resultados, los agruparon en cinco categorías diferentes:

  • Identificación del maltrato: aquellos que identificaban claramente que se trataba de una situación de violencia de género.
  • Maltrato percibido como desavenencia de pareja: no identifican maltrato, sino una discusión que puede solucionarse mediante diálogo.
  • Maltrato como conducta corregible: no identifican la situación como maltrato, sino como una conducta a corregir por parte del hombre.
  • Prioridad en el mantenimiento de la relación: no identifican el maltrato, y además le restan importancia para priorizar el mantenimiento de la relación.
  • Identificación con el modelo patriarcal: no identifican maltrato de ningún tipo, se centran en resolver los problemas del hombre y responsabilizan principalmente a la mujer de su solución.

El estudio propone unas conclusiones interesantes, que os recomiendo que leáis, pero probablemente la más importante es que entre los jóvenes sigue vigente un modelo de pensamiento que mantiene el papel secundario de la mujer, lo cual puede llevar a comportamientos que favorezcan la aparición de la violencia contra la mujer. Cabe señalar, además, que en el citado estudio la mayoría de los adolescentes, aunque encontraban desavenencias de pareja, no consideraban que hubiese maltrato.

En definitiva, a mi modo de ver, la educación es un pilar fundamental a la hora de combatir cualquier tipo de discriminación. Incluyendo en el currículo escolar temas que ayuden a la sensibilización y la concienciación de los más pequeños, podremos construir un futuro más justo e igualitario para todos.

Enlace al estudio:

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=643050

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