Síndrome de Asperger ¿Algún Psicólogo en la Sala?

El pasado día 18 de febrero fue el Día Internacional del Síndrome de Asperger, y como tal, numerosas asociaciones y fundaciones aportaron su granito de arena para visibilizar este síndrome y a las personas que lo padecen, además de intentar informarnos para derribar mitos y falsos estereotipos al respecto. En Algún Psicólogo en la Sala queremos también, de algún modo, ayudar a aclarar ciertos aspectos sobre el Asperger, intentando ofrecer una visión más realista. En este artículo nos dedicaremos a ello, principalmente a señalar sus características básicas e intentar diferenciarlo del autismo.

Si bien en el DSM V se engloba al síndrome de Asperger dentro de los Trastornos del Espectro Autista (TEA), éste presenta varios rasgos diferenciales que merece la pena señalar.

Pero primero… ¿Qué es el Asperger?

No podemos comenzar este artículo sin esbozar al menos una definición de este síndrome. Principalmente, se considera un trastorno neurobiológico del desarrollo, las cuales se manifiestan mediante un conjunto de síntomas fácilmente identificables (o al menos, relativamente). Dichas dificultades tienen que ver principalmente con tres esferas del desarrollo:

  • A nivel social: deficiencias en la interacción social, pobres habilidades sociales.
  • A nivel comportamental: cierta torpeza motora, conductas estereotipadas.
  • A nivel cognitivo: dificultades en el uso del lenguaje a nivel comunicativo, intereses muy restringidos.

No obstante, hay que tener en cuenta que todos estos rasgos no definen a las personas que padecen el síndrome, ya que incluso dentro de dicho diagnóstico, existen diferencias individuales. Es por ello que no debemos utilizar esta información para juzgar a las personas, y debemos tomarla como lo que es: una base sobre la que se puede plantear el tratamiento o la ayuda que necesite la persona, evitando la creación de etiquetas en la medida de lo posible.

 

Diferencias principales con los TEA

Aun cuando el Asperger se incluya dentro de la categoría de los Trastornos del Espectro Autista, existen diferencias entre ambos, como ya hemos mencionado, y consideramos que deben ser tenidas en cuenta a la hora de planificar las ayudas o el tratamiento de las personas afectadas. Aun así, muchos autores argumentan que las diferencias entre ambos son mínimas, y se muestran favorables a la inclusión del Asperger en la categoría de TEA. No obstante, considero que a efectos prácticos resulta útil establecer una diferenciación, orientada a ofrecer una atención más personalizada y un diagnóstico más preciso. Además, seguramente a los afectados también les resulte útil la diferenciación, puesto que les ayudará a entender y encuadrar mejor el diagnóstico.

Así pues, las principales diferencias entre Asperger y Trastornos del Espectro Autista, referentes al diagnóstico diferencial, son las siguientes:

  • Para la detección del autismo existe un criterio que determina que exista un retraso en la adquisición del habla. Este requisito no es cumplido por las personas que padecen Asperger, las cuales adquieren el lenguaje a un ritmo normal, e incluso a veces superior a la media (dependiendo del individuo).
  • También es un criterio necesario para el diagnóstico de autismo el retraso en la autonomía, así como la ausencia de curiosidad por el entorno. Dichas características no se presentan en los afectados por el Síndrome de Asperger.
  • Por último, existen diferencias con respecto a la aparición de obsesiones. Si bien en el autismo éstas aparecen con fuerza, manifestándose tanto de manera cognitiva como conductual, en el Asperger aparece una versión más leve, caracterizada por intereses restringidos y el manejo de información muy concreta con respecto a los mismos.

En general, se considera que el síndrome de Asperger implica menor deterioro de la calidad de vida que el autismo, categorizándose frecuentemente al primero como “autismo de alto funcionamiento”. No obstante, debemos tener en cuenta que el Asperger también implica deterioro en la calidad de vida, sobre todo en cuanto a la esfera social se refiere. De hecho, es frecuente la comorbilidad con trastornos del estado de ánimo, y en algunos casos existe riesgo de suicidio, con lo cual es un asunto que no podemos tomar a la ligera.

Algunas consideraciones finales

Con la realización de este artículo pretendemos dar visibilidad a las personas afectadas de síndrome de Asperger, así como intentar esclarecer, dentro de nuestras posibilidades, las dudas que pueda haber con respecto a este tema.

No obstante, hay que tener en cuenta que éste es un tema con grandes controversias, y cuya definición y características han cambiado mucho desde las primeras definiciones (alrededor de los años 80). Es por ello por lo que puede haber información que resulte confusa o bien que ya no se utilice, precisamente porque es una temática que se encuentra en constante cambio y redefinición.

Si alguno de los lectores desea abrir un debate acerca de la temática del artículo, o bien desea aportar información sobre el Asperger, será bien recibido en los comentarios. Lo único que pediremos será respeto en el trato a las personas afectadas, el mismo que hemos tenido en la realización de este artículo.

 

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