¿Qué pintan los hombres en todo esto?

Todas conoceréis a estas alturas las charlas TED, que no son otra cosa que charlas inspiracionales que animan a reflexionar sobre ciertos aspectos de nuestra sociedad. Por casualidad, encontré en la red esta charla TED en la que el educador, cineasta y escritor Jackson Katz habla sobre la falta de concienciación del hombre frente a la violencia y el abuso que se genera hacia la mujer. Este educador estadounidense es conocido en su país por haber creado de un programa centrado en la prevención de la violencia de género y centra su carrera en la violencia, los medios de comunicación y las masculinidades.

Comienza su charla hablando de las etiquetas que se le han puesto a ciertos colectivos dentro de nuestra sociedad. Por ejemplo, cuando se habla de género, automáticamente lo asociamos con las mujeres, si hablamos de raza, tendemos a pensar en otra diferente a la caucásica, y si hablamos de orientación sexual, enseguida pensamos que se trata de alguien que es gay, lesbiana o bisexual. Como si los heterosexuales no pertenecieran a un tipo de orientación sexual, como si las personas de raza caucásica no tuvieran algún tipo de identidad ni perteneciesen a una categoría racial, o como si los hombres careciesen de género.

«Así es cómo los sistemas dominantes se mantienen y se reproducen. Al grupo dominante no se le suele pedir que piense siquiera en su predominio, porque esa es una de las principales características del poder y del privilegio».

Ilustra su charla usando un ejercicio lingüístico para que seamos conscientes hasta qué punto nuestro lenguaje también conspira para que la atención no se centre en los hombres, sobre todo en lo que a violencia doméstica se refiere, pero extrapolable a otros campos. Este ejercicio, dice Katz, lo ilustró la lingüista y feminista Julia Penelope (1941-2013). Escribe una serie de frases en la pizarra:

 

En la primera todo está en orden: tenemos un sujeto, un verbo y un objeto.

La segunda es la misma frase pero en pasiva; el sujeto ha cambiado de lado, ahora es Mary.

En la tercera, John desaparece de la frase, toda la responsabilidad recae en Mary.

En la cuarta fase ha cambiado el verbo golpear por el de maltratar, como se ha venido denominando en las últimas décadas a esta lacra y, ya en la última nos describe a Mary como mujer maltratada. John hace mucho que dejó esta conversación.

Este ejercicio pretende ser un ejemplo de un problema bastante extendido en nuestra sociedad, que no es otro que el de culpabilizar a la víctima de su propia desgracia.

Nuestra estructura cognitiva está diseñada, inconscientemente, para culpabilizar a la víctima. Da igual que nos sigamos adentrando en la vida de Mary, porque eso no lleva a ninguna parte. Hay que plantearse otro tipo de preguntas diferentes, no acerca de Mary, sino de John: ¿Por qué John golpeó a Mary? ¿Por qué la violencia de género es un gran problema en todo el mundo? ¿Por qué los hombres abusan de manera verbal, física, y emocionalmente de las mujeres, de las niñas y niños y de otros hombres a los que afirman querer? ¿Por qué hay tantos hombres que abusan de menores? ¿Por qué los hombres violan a las mujeres? ¿Por qué los hombres violan a otros hombres?, etc.

Katz afirma que no se trata de individuos aislados, eso sería muy ingenuo por nuestra parte. Se trata de algo más profundo, algo enraizado en nuestro sistema; en las creencias religiosas, en el mundo del deporte, en la industria de la pornografía, en la estructura familiar y también en la economía. Nos invita a reflexionar sobre el papel que desempeñan éstos en nuestra sociedad para poder empezar a ser conscientes de que el papel de los hombres ha de cambiar para poder mejorar la sociedad y avanzar.

Son los mismos hombres los que, desde su lugar privilegiado se sienten amenazados por las reivindicaciones de igualdad de las mujeres, a las que siguen insultando, menospreciando y ninguneando para no perder sus privilegios.

«El machismo es una realidad. Algo que mis compañeros de trabajo  y yo solemos decir es que se necesitan más hombres con la fuerza y el valor suficiente para levantarse y decir este tipo de cosas. Levantarse junto con las mujeres, no en contra de éstas».

Para darle otra perspectiva al asunto, Katz no sólo se centra en la violencia ejercida contra las mujeres, sino que también afirma que «el mismo sistema que crea hombres que abusan de las mujeres también crea hombres que abusan de otros hombres». En palabras de Katz, «la mayoría de las víctimas de la violencia masculina, son hombres». Asegura también que tanto hombres como mujeres tenemos en común el ser ambos víctimas de la violencia de los hombres. Este tipo de afirmaciones le han ayudado a consolidar el anteriormente mencionado programa centrado en la prevención de la violencia de género Mentors in Violence Prevention, cuyo principal mecanismo se basa en abstraerse de la dualidad de género, masculino-femenino, para centrarse en el papel que toda la sociedad desempeña como espectador de la violencia. Es lo que el doctor Katz ha llamado Bystander approach, o perspectiva del espectador, con la que cambia la perspectiva dual de: hombre malo, mujer víctima y viceversa, por la de: aquella persona que no es ni víctima, ni autor del hecho violento  que presencia. O lo que es lo mismo: los amigos, los compañeros de trabajo, tus compañeros de equipo, familiares, etc.todo aquel que no esté directamente relacionado con el abuso dentro de la pareja pero sí que formamos parte de su familia, de su grupo de trabajo o de estudio.

Su programa anima a los demás a no quedarnos callados cuando presenciamos un abuso, y cuando se trata del hombre, de la cultura masculina, el objetivo es conseguir que aquellos que no abusan de su estatus, animen a los que sí lo hacen a actuar de manera opuesta.

No se trata de ser violento con aquellos hombres que abusan de sus parejas, eso sería algo ingenuo por nuestra parte, sino de levantar la voz y defender con hechos a quien se está abusando. Katz pone como ejemplo una partida de póker en la que sólo hay hombres jugando; si uno de ellos pronuncia una afirmación degradante, sexista y denigrante hacia las mujeres, en lugar de reírse o hacer como que no lo has oído, se trata de decir: «No tiene ninguna gracia». Justo el mismo ejemplo se podría extrapolar a un comentario racista dentro de un grupo de personas, donde se ha de reprender a quien haya hecho ese comentario. Con tu silencio frente a este tipo de situaciones lo único que consigues es consentir y ser cómplice.

También plantea, no sin argumentar, qué sucedería si los hombres que abusan de mujeres, niñas, niños y hombres perdiesen sus privilegios, su estatus social al actuar de manera violenta; el resultado sería bien distinto, el abuso disminuiría drásticamente porque aquellos que abusan de su privilegio no son en su mayoría personas enfermas, son personas perfectamente normales.

Katz cita a Martin Luther King:

«Al final, lo que más daño nos hará no serán las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos».

Aquel hombre que se mantiene en silencio frente a las injusticias de una sociedad dominada por lo masculino, favorece a que este tipo de comportamientos se sigan dando en una sociedad que abusa de mujeres, niños y niñas.

Para finalizar su charla, Katz habla de la responsabilidad, no de los niños u hombres que no tienen capacidad suficiente para cambiar la sociedad, que también, sino de aquellos líderes sobre los que recae en mayor medida la responsabilidad de cambiar de raíz el prisma con el que percibimos aquello que nos rodea.

No se trata de sensibilizar a los líderes, se trata de que esos líderes hagan los cambios necesarios para que las injusticias que padece el resto de la sociedad, dominada por hombres blancos heterosexuales, cambie y que ese prisma se vuelva diverso, respetuoso y, sobre todo, deje de abusar del poder que lleva siglos perteneciendo a este grupo.

 

Eva Blanco Damota

Filóloga inglesa y educadora infantil

5 comments Add yours
  1. Que te juzguen todos, que se crean con el derecho de opinar sobre lo que has padecido, de valorar si te lo buscaste, el derecho a mirarte a los ojos con la duda, el colgarle el sambenito del “Qué haría”
    Es mas dura la violencia que se ejerce tras la propia agresión por parte de la sociedad, que la que superaste justo en aquel momento. Es un estigma que te acompañará por siempre, Un antes y un después para contemplar el mundo desde otra perspectiva bien distinta de la que publicitan. El machismo nos rodea, nos supera, esto no va a ser fácil.

  2. Comenzar, acabar; subir. bajar; vivir, morir . Contraposición de ideas, siempre intentando conjugar pero, la corriente te lleva, haz lo conveniente para no zozobrar.
    Pelear contra corriente es muy duro pero tiene su compensación, la satisfacción de haber cumplido con los ideales que te mueven.
    Incluir en las asignaturas de la enseñanza la Filosofía haría de los estudiantes personas con capacidad para pensar.
    Por otro lado, la enseñanza de la Religión adoctrina y convierte al individuo en una herramienta del grupo.
    La otra opción es dejar al individuo a merced de los medios de comunicación que dividen y dejan la mente vacía.
    La lucha será larga, las ideas no son fáciles de doblegar.
    Fuerza y suerte.

  3. Para que la humanidad cambie es necesario erradicar valores básicos que están dentro del grupo y que lo retroalimentan los funcionarios de algunas religiones y los herederos de conductas ancestrales, carentes de raciocinio, ya, por no haber sido capacitado para ello o por su necesidad de seguir perteneciendo al grupo.
    La filosofía debería ser una materia primordial en la enseñanza de la humanidad. Aprender a razonar para comprender. Aprender a sentir amor (acepciones segunda y tercera de la RAE)

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