¿Qué es el psicoanálisis?

Agradezco el reto la invitación, por parte de Carolina Ouro e Inés Pena, a publicar una corta definición del psicoanálisis para la difusión.

 

El psicoanálisis[1] es la cura[2] del sufrimiento moderno[3] mediante la palabra[4].

 

[1] Decir el psicoanálisis es complicado, porque las teorías que se llaman así son muy diferentes, con pocas cosas en común. Entre ellas se puede encontrar desde lo más biológico a lo más abstracto; desde lo más místico hasta una hiperrigurosidad; desde lo más individualista a lo más social.

Sigmund Freud, Anna Freud, Erich Fromm, Melanie Klein, Donald Winnicott, Jacques Lacan, Jacques-Alain Miller, Alfredo Eidelsztein… todos se identifican como psicoanalistas, pero tienen teorías (y clínicas) muy diferentes entre sí. Aunque usan palabras en común (inconsciente, transferencia, pulsión, etc.), se refieren a cosas completamente diferentes. No veo manera de que una definición satisfaga a todos, así que propuse la que me parece más lógicamente sostenible.

[2] El psicoanálisis cura en tanto libera al paciente de cierto tipo de enfermedad: la neurosis (que caracterizaremos en breve). No se trata nada más de que el paciente sufra menos, sino que deje de sufrir de una manera particular.

A esta praxis le corresponde una teoría, que se ha cambiado, encaminado, desviado, formalizado, oscurecido a través de los años y autores. Sin embargo, se advierte que la teoría es la que posibilita esta clínica: ¿cómo pensar el psicoanálisis si no se admite que hay un sufrimiento propio de nuestra época, que la palabra tiene efectos, que hay una cura posible de un tipo particular de sufrimiento existencial? (De hecho, hay algunos que no admiten esto… ni, por consecuencia, al psicoanálisis así definido.) El psicoanálisis es una praxis, que implica, por ejemplo, una cierta concepción de lo que hay (qué se trata) y su posible modificación (el tratamiento mismo).

[3] La neurosis (lo que cura el psicoanálisis) es un sufrimiento moderno porque es producto de esta época. ¿Alguna vez se han preguntado por qué la psicología se fundó tan tarde (¡hace poco más de 100 años!)? Nuestros tiempos tienen algunas características y valores particulares (reinan al individuo en tanto único autónomo, el pensamiento de que uno quiere lo mejor para sí mismo, la objetividad, lo observable, la razón, el amor romántico, la energética, el biologicismo…) que causan determinado tipo de malestar. Si bien esta manera de pensar sirve para  ciertas disciplinas, ¿será adecuado para pensar todo lo que nos pasa a los humanos?

Justamente, el psicoanálisis trata el desecho de la modernidad, aquello que escapa de todo este paquete cerrado (es decir, que desgarra al individuo, quien se hace daño a sí mismo a través de su subjetividad, que se le aparece como otro, con elementos discretos, lingüísticos, invisibles e irracionales).

La imposibilidad de pensar toda la experiencia humana bajo las exigencias modernas (donde yo, un individuo racional, me determino a mí mismo conscientemente, buscando siempre lo mejor… ¡ni que fuera un robot!) hace que suframos de cierta manera y nos preguntemos, “¿por qué no puedo dejar de hacer esto que me hace tanto mal?” S. Freud se topó muchas veces con esta interrogante y la asomó contestable mediante el lenguaje (en realidad, propuso muchas otras respuestas, algunas no tan brillantes, pero ésta es la que amerita que lo llamen el padre del psicoanálisis).

[4] La cura mediante la palabra en el psicoanálisis muchas veces asombra. A diferencia de otras terapias, no se trata de la administración de un químico (como en la psiquiatría), ni de un resultado observable (como la modificación de una conducta), ambos yendo en el mismo sentido que la modernidad propone, echándole llama al fuego: trabajan sobre elementos objetivos, observables, etc… usando herramientas objetivas, observables, etc. Esto profundiza el mismo sistema, mientras que el psicoanálisis busca cambiarlo radicalmente. Así se puede responder a la pregunta, ¿por qué se trabaja sobre la palabra? El lenguaje es transindividual (¿a quién le pertenece?), subjetivo, no observable, contingente,  paradójico, discreto… ¡rompe justamente con el paradigma moderno! En consecuencia, para tratar la subjetividad moderna, se hace uso de la palabra de cierta manera lógica, tratándola para hacerle contra al sufrimiento de nuestra época.

Se suele despreciar las sesiones psicoanalíticas, diciendo que uno va ahí a “sólo hablar”… ¡como si eso fuera poco o fácil! De hecho, esto tampoco es preciso; si bien se habla, lo importante en el análisis es qué se hace con las palabras, qué se dice, cómo se estructura el mensaje, cuál es la lógica. Hay muchos dispositivos donde uno habla, pero el psicoanálisis trabaja la palabra de una manera particular (si fuera sólo hablar, ¡mejor hacerlo con un amigo y unas cervezas!). En el psicoanálisis, lo importante es ver cómo las palabras se hilan en forma de red, encuentran imposibles, tratan los imposibles, descubren nuevas maneras de decir, revelan verdades, cambian posiciones frente al lenguaje, desarrollan saber, resuelven síntomas, alivian sufrimiento…

 

Félix Morales Montiel

Psicólogo Psicoanalista

https://psicfelixmorales.wordpress.com/

 

 

 

 

2 comentarios Añade el tuyo
  1. Interesante trabajo, pero incluir dentro de la serie de psicoanalistas que han realizado aportes teóricos (distintos como señala Felix) a Alfredo Eidelsztein, es como mínimo excesivo…. No cabe dudas que Don Alfredo ha escrito y tiene una producción, pero atendiendo al conjunto que Felix ha definido por extensión, Freud, Lacan, Klein, etc, etc. Todos ellos se caracterizaron por una obra notable, de impacto global, es decir no local o regional. Leer en ese listado a Eldeisztein es una desproporción y en sentido estricto no satisface la intensión del conjunto definido. Secundariamente mueve a risa ver la foto de estos grandes teóricos del psicoanalisis, con todas las diferencia e incompatibilidades entre ellos, y de repente toparse con Alfredo. El básicamente ha intentado repetidamente dar cuenta de otro Lacan, distinto al que proclama el Millerismo, y me parece muy notable este trabajo de divulgación sin par. Adhiero al mismo, pero este intento de rectificación contra los desvíos del Lacanismo oficial no alcanzan para darle estatura de productor de una teoria del psicoanalisis, en todo caso resalta aquello que encuentra en Lacan y se ha intentado diluir. Puedo entender que el afecto-admiración que le tributa Felix dentro de la Institución a la que pertenecen ha llevado a termino tal despropósito. En lo demás, el trabajo de felix me parece notable. Saludos

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