No eres una persona bienvenida aquí.

Algo no va bien.

Al principio eran solo cuatro gatos. Intelectuales.

Más tarde fue la prensa, la televisión, internet…

Ahora ya no puedo ir a ningún sitio, me miran, todo el mundo me señala, sé que hablan de mí.

En la librería de Ana, la panadería de los García, la tienda de regalos de Antonio, en las cafeterías, los colegios, en el ambulatorio. Incluso me pasa en el bus.

Todos me cuestionan, veo cómo hablan, cómo se organizan y sé que no me quieren. No así.

¿Qué habré hecho tan grave? Soy como soy, tengo buen corazón. Es solo que a veces me pongo nervioso, eso no es tan grave.

Además, últimamente se exagera. Ya no se puede si halagar, dicen que es una falta de respeto…¡pero si eso se ha hecho siempre! Una mujer bonita merece palabras bonitas. Claro que también hay algunas que no importa si guapas o feas, si luego cumplen. Ya sabes a lo que me refiero.

Ya sabes, entiendo que lo de pegar es demasiado fuerte y eso, pero es que a veces es necesario hacerse respetar. 

Siento agobio, ¿cuando van a terminar con todo esto? 

 

Es 25 de noviembre y una comunidad se levanta, se une, se viste y grita un basta tan alto y tan fuerte que hace temblar a las conciencias más férreas.

No es una manifestación más, no es una simple protesta. Es la negativa total y absoluta a permitir la convivencia con la violencia machista. Son mensajes directos y sencillos sobre negro -por el luto del que no deberíamos deshacernos mientras siga habiendo una más y una menos-

Compostela en Negro es una campaña sincera. Quienes la seguimos sabemos de nuestra responsabilidad, de nuestro papel protagonista en erradicar las agresiones sociales provocadas por un sistema -creado por nosotros- que no funciona, que mata, asesina, humilla, desplaza, condena y después mira hacia otro lado.

Ya hemos descartado -por disparatada- la idea de que la violencia machista es anecdótica. Hemos superado la creencia de que es algo que solo afecta a ciertos grupos de población. Ya ha quedado demostrada la inutilidad del castigo. Ahora tenemos un arma más fuerte y se llama presión social.

 

Presión social:  influencia que ejerce un grupo de pares en alentar a una persona a cambiar sus actitudes, valores, o comportamiento de manera de conformidad a las normas del grupo.

Esta es la esencia de la campaña Compostela en Negro. No es agresiva, ni condena ni juzga, pero lanza un mensaje mucho más potente: NO ERES UNA PERSONA BIENVENIDA AQUÍ.

 

Hay una buena noticia: lo que se crea se puede destruir.

 

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Vamos a hacerlo.

Desde hoy. Para mañana es tarde.

 

*Fuente: Portal Estadístico-Delegación del Gobierno para la Violencia de Género (http://estadisticasviolenciagenero.msssi.gob.es/)

 

 

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