Indefensión aprendida. ¿Algún Psicólogo en la Sala?

La entrada de hoy está dedicada a un fenómeno psicológico conocido con el nombre de indefensión aprendida, la cual resulta muy importante para explicar el comportamiento humano en ciertas situaciones. Fue observada y descrita por primera vez por el psicólogo Martin Seligman, quien diseñó un experimento para estudiarla.

EL EXPERIMENTO

En los años setenta, Martin Seligman condujo experimentos con animales con objeto de estudiar el fenómeno de la indefensión aprendida. Para ello, encerró a dos perros en jaulas que emitían descargas eléctricas cada cierto tiempo. Uno de los perros podía evitar las descargas accionando una palanca que estaba dentro de la jaula, mientras que el otro no podía hacer nada para evitarlas. Una vez que el primer perro hubo aprendido a evitar las descargas accionando el mecanismo, trasladó a los perros a otra jaula con dos compartimentos. En uno de ellos recibían las descargas eléctricas, pero en el otro no. Para evitarlas, simplemente tenían que ir de un compartimento de la jaula al otro.

Pues bien, Seligman y sus colaboradores observaron que el perro que previamente había aprendido a evitar las descargas eléctricas tenía la suficiente iniciativa como para pasar de una jaula a otra y poder evitarlas. Por el contrario, el animal que no había podido evitar las descargas anteriormente ahora no salía del compartimento, simplemente se encogía y se resignaba a sufrirlas.

QUÉ ES LA INDEFENSIÓN APRENDIDA

Ante los hallazgos de este y otros experimentos, se pudo elaborar  una definición de la indefensión aprendida. Se trata de un modo de comportarse que resulta pasivo, sin oponer ninguna resistencia a las condiciones adversas. La persona ha aprendido a comportarse de ese modo, y a soportar indefectiblemente todo lo que le sucede, puesto que considera que no hay nada que pueda hacer para evitarlo. Esto sucede incluso aunque haya maneras objetivas de enfrentarse a los acontecimientos.

Este concepto sirve para explicar, por ejemplo, por qué los presos no ofrecen más resistencia ante sus carceleros, o por qué las víctimas de violencia de género no buscan la manera de romper la relación con el maltratador y rehacer su vida.

QUÉ HACER ANTE LA INDEFENSIÓN

Este fenómeno se basa en la creencia, normalmente errónea, de que nuestras acciones no influirán en la realidad que vivimos. Normalmente esto va asociado a una sensación de falta de control sobre la propia vida. Además, suele asociarse a una percepción pesimista de uno mismo, los otros y el mundo.

Lo primordial en estos casos es devolver a la persona el control de su propia vida. Las técnicas que trabajan el empoderamiento resultan útiles en estos casos, así como las que inciden sobre las atribuciones que la persona hace. Se trata de que sea capaz de ver que sí puede hacer algo para cambiar su situación, y que sea consciente de qué es lo que puede hacer para mejorar.

También es importante trabajar el tema de las responsabilidades. Esto puede ayudar a la persona a saber qué cosas está en su mano cambiar y cuáles no, y por tanto, ayudar a distinguir los cursos de acción que puede tomar.

En general, la indefensión aprendida es un fenómeno muy complejo, en el que inciden multitud de factores, y suele requerir la intervención de un profesional.

REFLEXIONES FINALES

Ahora que ya hemos explicado las bases de este fenómeno, cabe preguntarse cuándo y por qué se produce. Normalmente, es un fenómeno intencionado. Es decir, puede que la persona vaya asumiendo un papel pasivo ante la adversidad y poco a poco desarrolle indefensión aprendida sin que nadie lo haya provocado. Pero en general, y como fenómeno social, puede provocarse mediante ciertas técnicas, como por ejemplo: infundir miedo generalizado e indiscriminado, proporcionar castigos sin que haya un motivo objetivo para ello (así la persona no sabe qué conductas debe evitar o llevar a cabo para evitar el castigo, con lo cual se genera pasividad y resignación), negar toda clase de alternativas o cursos de acción posibles, generar pasividad…

Se provocó indefensión aprendida a los presos en campos de concentración y centros de tortura, así como se provoca en la violencia de género y el acoso escolar o laboral. Visto así, puede parecer un fenómeno extremo, que se da solo en casos excepcionales de mucha gravedad. Pero, ¿y si fuese un fenómeno más común de lo que pensamos? ¿Cuántos podemos decir que estamos libres de indefensión aprendida?

Realmente, se trata de un mecanismo de control social muy eficiente: la sociedad pasiva, alienada y sin capacidad de respuesta es mucho más susceptible a ser manipulada. ¿Puede estar utilizándose de este modo? Si quieres dejar tu opinión en los comentarios, estamos abiertos al debate.

ENLACES DE INTERÉS

Vídeo sobre indefensión aprendida en educación

Artículo sobre indefensión aprendida, fatalismo y disonancia cognitiva

 

 

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