Cuando la gente dice ¡Basta ya! Terrorismo, medios de comunicación y rebelión en el caso de Miguel Ángel Blanco

1.Terrorismo

Tristemente escuchamos “terrorismo”, decimos “terrorismo” y sufrimos “terrorismo” prácticamente a diario. Pero ¿qué es exactamente el terrorismo?

El terrorismo es el uso sistemático del terror como método de coacción contra sociedades o gobiernos. Es el arma perversa de elección para un amplio grupo de organizaciones, corporaciones, grupos e incluso individuos para alcanzar sus objetivos.

El término terrorismo tiene una gran carga emocional, además de muchas connotaciones políticas, que ha dificultado consensuar una definición precisa y unánime. Este es un intento:

Terrorismo

Forma violenta de lucha política, mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido o la creación de un clima de terror e inseguridad susceptible de intimidar a los adversarios o a la población en general.

Uno de los conceptos más extendidos en psicología para contextualizar tanto el terrorismo como otras formas de violencia política es el término, propuesto por Albert Bandura, “Desconexión moral”.

Desconexión Moral:

“El hecho agresivo que acompaña a la conducta violenta genera malestar, sensación de culpa al entrar en contradicción con los valores generalmente promovidos en el proceso de socialización. Para poder ser legitimada, la violencia requiere de la puesta en marcha de una serie de mecanismos psicológicos que le permiten al sujeto desconectarse de sus principios morales; a estos mecanismos se los engloba con el nombre de “desconexión moral” y se basan en el precepto de que las transgresiones y actos inhumanos no constituyen fallas en el ejercicio del control personal, sino, más bien, la puesta en marcha de una moral eficaz que sirve a una ideología malvada”.
Bandura (1996)

Miguel Ángel Blanco Garrido fue un político concejal de la localidad vizcaína de Ermua por el Partido Popular entre 1995 y 1997.

El 10 de julio de 1997 fue secuestrado por tres miembros de ETA que exigían para su liberación el acercamiento de sus presos a las cárceles del País Vasco en un plazo máximo de 48 horas. Si los presos no eran trasladados, asesinarían a Miguel Ángel.

Pasado el tiempo establecido y ante la negativa al chantaje, consumaron la amenaza disparando dos veces en la nuca a Miguel Ángel a quien dejaron abandonado y maniatado en un descampado. En la madrugada del 13 de julio de 1997 se confirma la muerte de Miguel Ángel.

Miguel Ángel fue la víctima 816 de las 829 víctimas mortales que dejo la banda terrorista desde 1975 hasta 2011.

Jose María Aguirre, Emilio Guezala, Aurelio Salgueiro López, Ramiro Carasa Pérez, Miriam Barrera Alcaraz… y un larguísimo y desolador etcértera, ¿por qué el nombre de Miguel Ángel Blanco resuena más?

Esta entrada es un intento de recoger varios de los factores que hicieron que en julio de 1997 todo un pais se paralizara y gritara: ¡BASTA! Una recopilación de variables que hacen que hoy, 20 años después, volvamos a recordar esos días sin aliento. Y, como siempre, vamos a echarle psicología al asunto.

 

2. Medios de comunicación

Los medios de comunicación han jugado un papel fundamental en el caso Miguel Ángel Blanco, ya que han utilizado el lenguaje a la hora de transmitir la noticia para influir en la opinión de la sociedad. Es especialmente notorio el caso de la prensa escrita, puesto que los titulares y noticias sobre el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel fueron redactados desde diferentes perspectivas y con diferentes objetivos, conformando ejemplos muy ilustrativos de las diversas formas de transmitir un mensaje. Así, tenemos el ejemplo del estudio realizado por Barreto, Borja, Sabucedo, López-López y Alzate (2010), que analizaron el lenguaje utilizado para relatar el caso por tres diarios: Egin, Deia y El Correo Español/ El Pueblo Vasco.

Este estudio concluye que, mientras que desde los diarios Deia y El Pueblo Vasco se utilizó el lenguaje para condenar el atentado, responsabilizando a la banda terrorista y proporcionando datos de la víctima para personalizarla y que la opinión pública pudiese empatizar con ella, desde el diario Egin se utilizaba un tono más laxo con respecto a la condena del acto terrorista, dibujándolo casi como el último recurso de ETA hacia un gobierno intransigente. Además, evitaba dar detalles personales de la víctima, incluso intentando mencionar su nombre lo menos posible, lo cual favorecía la despersonalización de la misma.  Podemos observar, por tanto, que en el diario Egin se justificaba en cierto modo el uso de la violencia, presentándola como un medio para obtener un fin último digno: la libertad del pueblo vasco. Este fenómeno es conocido como instrumentalización de la violencia.

Violencia instrumental:

Forma de violencia que ejerce una persona o colectivo con un deseo frustrado. Ante la imposibilidad de obtener el objeto de deseo, se produce una respuesta violenta para intentar obtenerlo de ese modo. En contraposición a la violencia expresiva, que se relaciona con la impulsividad, este tipo de violencia se considera más fría y calculadora, llegando a considerarse a la/s víctima/s únicamente como moneda de cambio para obtener el fin deseado. 

Básicamente, lo que estaba sucediendo era que, dependiendo de las convicciones ideológicas de cada diario, se estaba utilizando el lenguaje para legitimar o deslegitimar el uso de la violencia. Ante actos terroristas, aquellos que quieran inducir rechazo hacia la violencia (esto es, deslegitimarla) emplearán un lenguaje acorde, con connotaciones emocionalmente negativas, para estimular la repudia del receptor. Por el contrario, cuando la violencia se instrumentaliza y se legitima su uso, se intenta hacer ver como algo menos negativo utilizando un lenguaje mucho más neutral, eliminando en parte esa carga negativa e intentando mostrarla como la única opción posible. Un ejemplo de esto último podemos observarlo en los titulares que el periódico Egin publicó acerca del secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco.

El hecho de escoger las palabras que se utilizan para elaborar un mensaje es una forma sutil de persuasión. Es algo que vivimos todos los días en nuestra vida cotidiana, especialmente desde los medios de comunicación, ya que además de transmitirnos una noticia intentan que nos formemos una opinión al respecto. Aunque la persuasión en sí no es algo necesariamente malo, sí puede utilizarse con fines poco honestos, o bien para intentar cambiar nuestra opinión con respecto a ciertos temas. Lo justo es que tengamos las herramientas necesarias para distinguir entre argumentación y persuasión con fines que rozan la manipulación, para poder formarnos una opinión contrastada y desarrollar nuestro sentido crítico.

En este caso, el posicionamiento mediático generalizado (salvo excepciones como la antes mencionada del diario Egin), fue de rechazo total y absoluto a la violencia indiscriminada de ETA. La humanización y personalización de la figura de la víctima permitió que la sociedad española pudiese empatizar con Miguel Ángel e identificarse con él, lo cual desencadenó una reacción de rechazo hacia la banda terrorista y sus métodos, y posibilitó una respuesta social como nunca antes se había visto en nuestro país.

 

3.Rebelión:

La respuesta ciudadana ante el secuestro y asesinato de Miguel Ángel supuso un antes y un después en cuanto a movilización social.

Movilización social:

“Forma de acción colectiva no efímera, en la cual un grupo más o menos organizado recurre a acciones extra institucionales a fin de promover o impedir ciertos cambios”.

McAdam y Snow (1996)

Horas después de conocer la noticia del secuestro, la gente salió a la calle de manera espontánea. Las primeras movilizaciones tuvieron lugar en el País Vasco, pero en cuestión de horas las concentraciones llegaban a distintas ciudades españolas. No es solo que la respuesta fuera inmediata, además fue global llegando a alcanzar nivel nacional. Es importante recordar que en este momento no teníamos perfil en Facebook, cuenta en Twitter ni mensajeria Whatsapp (es más, apenas teníamos teléfonos móviles) por lo que estas herramientas no jugaron ningún papel en la movilización.

Hasta ese momento, el rechazo hacia la acción terrorista en España era, principalmente, un tema político que a nivel personal y familiar se expresaba solo en contextos de intimidad. No se trata de que el asesinato de Miguel Ángel “despertase” al pueblo, es que el pueblo rompió la barrera del silencio mantenida hasta ese momento por el miedo. Puede que eso de “las cosas que más tememos ya nos han ocurrido” que decía Robin Williams fuese en julio de 1997 más cierto que nunca.

El día que la gente en la calle gritaba “ETA, escucha, así es como se lucha” se estaba dando un enorme salto cualitativo en la lucha cívica contra el terrorismo: el silencio fue sustituido por la respuesta democrática.

Tal fue la movilización que pasó a la historia bajo el nombre “El espíritu de Ermua” rememorando el día en que ETA perdió la calle y el pueblo se unió y se levanto ante el miedo.

Pero, ¿por qué, en ocasiones, la gente corriente se echa a la calle como forma de protesta? Esta cuestión ha fascinado a investigadores y observadores durante mucho tiempo, especialmente en aquellas situaciones en las que el acto de manifestarse pone en riesgo la seguridad de los participantes.

En un primer momento, se atribuyó este tipo de acción colectiva a la expresión de una mentalidad de masa guiada por la necesidad o la privación de necesidades. Tardaron poco en darse cuenta que las necesidades individuales no era un factor suficiente para explicar este comportamiento. Es decir, las personas no se echan a la calle solo cuando se ven privados de sus necesidades individuales (comida, vivienda, trabajo…), lo hacen también cuando se rompe su sentido de justicia social. La gente se concentró pidiendo la liberación de Miguel Ángel porque el secuestro rompió el significado que tenía para toda una sociedad las palabras “justicia” y “seguridad”.

Acción colectiva:

Acción dirigida a los otros que es más que la suma de las voluntades individuales. Hablamos de acción colectiva cuando podemos identificar un interés colectivo que da sentido a las preferencias y expectativas tanto colectivas como individuales.

Con el principio de las concentraciones y la suma de más y más personas a las mismas se produjo el florecimiento de una nueva identidad social reforzada y potenciada por la expresión unánime de rechazo a la acción terrorista. No hablamos tanto de la identidad nacional como de la unión empática de varias personas que resultó en la clara división de dos grupos: el grupo que apoyaba la acción terrorista y el grupo que rechazada la rechazaba. Durante dos días, el pueblo no se preocupó de divisiones políticas, sociales o culturales, el objetivo era común y eso era más fuerte que las idiosincrasias y las preferencias individuales.

Miguel Ángel había sido secuestrado, estaba amenazado y acabaría muerto, pero el sentimiento social decía que todas las personas habíamos sido secuestradas, estábamos amenzadas y acabaríamos muertas.

“MIGUEL, HERMANO, ESTAS SON TUS MANOS”

“AQUÍ TIENES MI NUCA, YO TAMBIÉN SOY MIGUEL ÁNGEL BLANCO”

Cánticos surgidos en las concentraciones por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Puede que este sentimiento ensalzado de unidad pueda explicar por qué nadie pidió al gobierno que cediera al chantaje para salvar la vida de Miguel Ángel. La sumisión no era una posibilidad para el Espíritu de Ermua. La petición desesperada era justicia y libertad, cuestiones en la que no había nada que negociar.

La conclusión principal que hemos podido extraer tras el estudio de lo relativo al caso Miguel Ángel Blanco nos ha dejado en cierto modo buen sabor de boca. Es verdad que sigue habiendo terrorismo, así como situaciones de injusticia o desigualdad, pero casos como el que nos ocupa nos demuestran que, aunque la violencia conforme una espiral de la que es muy difícil salir, unidos podremos romper el ciclo. Sin bombas, sin armas, sin violencia: simplemente a través del rechazo y la unidad. El cambio es posible, y se encuentra en nosotros.

Carolina e Inés

Material recomendado:

Documental “Todos somos Miguel Ángel”.

Documental “El principio del fin de ETA”.

El concepto de movimiento social: acción, identidad y sentido.

Creencias legitimadoras y deslegitimadoras difundidas por la prensa española sobre el asesinato político.

 

 

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