Actividades de la Vida Diaria. ¿Algún Psicólogo en la Sala?

En la entrada de hoy queremos acercaros a un concepto muy útil en evaluación psicológica, y también en el proceso de rehabilitación asociado sobre todo a dolencias incapacitantes: las actividades de la vida diaria (AVD).

 

¿Qué son las AVD?

Este concepto  se refiere a todas aquellas conductas que llevamos a cabo en nuestro día a día, que son necesarias para el normal desarrollo de la vida cotidiana. Algunos ejemplos son:

 

  • Limpiar la casa
  • Cocinar
  • Comer
  • Hacer la compra
  • Manejar dinero
  • Asearse
  • Vestirse
  • Ir al baño
  • Moverse por la casa, por la ciudad y utilizar el transporte público

 

Estas actividades son esenciales para que la persona pueda cuidarse de manera adecuada y tener autonomía. Que existan limitaciones a la hora de realizar dichas actividades es un signo inequívoco de la existencia de algún tipo de problema, ya sea psicológico, psicosocial o bien de otra índole. Por ello, como ya  hemos mencionado, son parte esencial de la evaluación psicológica, además de existir numerosas intervenciones rehabilitadoras centradas en ayudar a la persona para que pueda realizarlas.

 

Si existen dificultades a la hora de realizar las AVD, esto repercutirá negativamente en la calidad de vida de la persona, además de dificultar su independencia y autonomía. Por tanto, actúan como indicador de salud mental.

 

¿Por qué pueden verse afectadas?

Hay diversas patologías que pueden afectar a la ejecución de las AVD. Normalmente, está asociado a problemas a nivel cognitivo, conductual o motor. Algunos ejemplos de esto son:

 

  • Demencias
  • Trastornos del desarrollo
  • Autismo y trastornos relacionados
  • Esquizofrenia y psicosis
  • Accidentes cerebro-vasculares
  • Traumatismos

 

¿Cómo podemos facilitar el desarrollo de las AVD?

Si la persona presenta dificultades en la realización de las actividades de la vida diaria, hay ciertas pautas que podemos seguir para ayudar a la persona a que pueda llevarlas a cabo de manera autónoma. Por ejemplo, simplificando las tareas y dividiéndolas en otras más pequeñas, facilitamos que la persona pueda hacerlas. También podemos contar con ciertos utensilios que faciliten las tareas, o contar con un entorno adaptado a las necesidades de la persona.

 

Pruebas para evaluar las competencias en AVD

Para terminar, queremos proporcionar información sobre recursos que evalúan la capacidad de las personas para realizar las AVD. Existen numerosas pruebas basadas en la evaluación de las AVD: índices, escalas, cuestionarios…

Todos ellos proporcionan una visión de la capacidad de la persona para llevar a cabo las tareas de su vida cotidiana, y permiten diseñar una intervención personalizada y adecuada.

A continuación, os proponemos enlaces a documentos de otras entidades que contienen escalas para evaluar las competencias en AVD.

 

 

 

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