3 realidades que quizá no deberían aparecer en el DSM ¿Algún Psicólogo en la Sala?

Desde sus comienzos (allá por el año 1952), el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, conocido por sus siglas en inglés como DSM, ha cambiado los criterios para catalogar algo como trastorno. Tanto es así, que realidades antes catalogadas como trastornos mentales se han quedado fuera en posteriores ediciones. Esto se debe, principalmente, a cambios en lo que puede considerarse trastorno, motivados tanto por avances científicos como avances en la concepción de diversas realidades sociales.Uno de los ejemplos más frecuentemente citados es el de la homosexualidad, que no fue eliminada hasta la revisión de la tercera edición (DSM-III-R). Hasta entonces, una persona podía ser catalogada como persona con un trastorno mental simplemente por su orientación sexual.

Alguien podría preguntarse ¿y hoy en día podría ocurrir lo mismo? ¿dentro de unos años veremos cómo se despatologizan ciertas realidades hasta ahora consideradas problemas de salud mental? Pues bien, como la ciencia no es un dogma y cambia a medida que va progresando, esta hipótesis es más que probable, pero podemos contribuir a este proceso. ¿Cómo? Cuestionándonos si ciertas realidades deben ser catalogadas como trastorno.

De hecho, ya hay ciertos colectivos que se ocupan de señalar que hay epígrafes en el DSM-V que tal vez no deberían ser consideradas como patologías. A continuación, os ofreceremos tres puntos susceptibles de ser despatologizados en un futuro.

  • “Disforia de género”: aunque el “trastorno de identidad de género” como tal ya ha desaparecido del DSM, sigue existiendo en forma de “disforia de género”. El trastorno mental estribaría, según el DSM-V, en el malestar que siente la persona transgénero. Muchos colectivos exigen la despatologización total de las personas trans, por entender que este sufrimiento se deriva de la incomprensión y la discriminación a la que se ven sometidas.

 

  • “Trastorno disfórico premenstrual”: si bien puede parecer extraño, esta etiqueta aparece en el DSM-V dentro de los trastornos depresivos, para referirse al estado de ánimo de las mujeres en los días anteriores a la menstruación. Pero ¿es realmente algo que deba considerarse una patología? ¿Puede convertirse a la mitad de la población en personas con trastorno mental una vez cada mes? ¿Es lícito patologizar algo que ocurre como norma general, patologizando como consecuencia todo lo asociado a un hecho biológico como es la menstruación? Esto (entre otras cuestiones) es lo que señalan los colectivos que abogan por la desaparición de esta etiqueta diagnóstica.

 

  • “Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo”: esta denominación se refiere a los típicos berrinches y pataletas infantiles. Colectivos de madres y padres de todo el mundo se han posicionado al respecto, y una cantidad notable parecía estar en contra de patologizar algo propio de ciertas etapas de la infancia. Algunos profesionales de la pediatría también han cuestionado la idoneidad de utilizar este tipo de etiquetas en uno de los colectivos más vulnerables, ante la posibilidad de que una sobrepatologización lleve asociado el tratamiento con fármacos de conductas cotidianas.

 

Si bien es cierto que una de las críticas hacia el DSM-V ha sido precisamente que parecía patologizar aspectos que forman parte de la vida cotidiana, generando un aumento de diagnóstico de trastornos mentales, es difícil decir hasta qué punto podemos ir en contra de los criterios científicos que utilizan. En mi opinión, si bien es necesario que exista un criterio que permita asegurar un correcto diagnóstico, considero que hay ciertos aspectos que se tiende a sobrepatologizar, y cuya inclusión en un manual como el DSM debería revisarse con el tiempo. Además, y dadas las críticas que ha recibido la rigurosidad en la realización de dicho manual, opino que debería haber una revisión del mismo, más bien pronto que tarde.

También nos gustaría saber vuestra opinión. ¿Tienes algo que decir al respecto? Puedes compartirlo con nostras en la caja de comentarios. ¡Esperamos tu respuesta!

 

ENLACES DE INTERÉS:

Arelas- Asociación que lucha por la despatologización y la igualdad de derechos de las personas trans

Psicología y Conducta- Trastorno disfórico premenstrual: crítica al DSM

Bebés y Más- ¿Todos los niños tienen un trastorno mental?

Sepypna- Críticas al DSM-V

4 comentarios Añade el tuyo
  1. Mi opinión va en la misma línea que las aportadas. Creo que somos muchos los que consideramos que el DSM requiere una revisión, quizá nuevas aportaciones que den más luz en temas como los comentados. El trastorno disfórico premenstrual me parece tremendo; es una forma de ponerle nombre a algo (me parece interesante buscar nombres a aquellas cosas o situaciones que no lo tienen) pero que aparezca como etiqueta diagnóstica…??
    En mi caso, profesionalmente, uso los criterios diágnosticos del DSM como forma de comunicación, y porque muchas veces los pacientes ya traen un “nombre” a eso que les pasa (no siempre porque hayan acudido a un psiquiatra antes…). Creo que es útil, pero todo depende del uso que se le dé, y del valor que le otorguemos.

  2. Lo primero, enhorabuena por la entrada, resulta muy interesante. No puedo estar más de acuerdo con vosotras, sobre todo en lo que se refiere al trastorno de disforia de género. Parece mentira que siga existiendo un diagnostico así, pero por suerte esta siguiendo el mismo camino que siguió la homosexualidad en su despatologización.
    Por otra parte, no termino de compartir el que se quite el trastorno disforico premenstrual. Si se entiende que es algo normal que ocurre en el 50% de la población (en todas las mujeres), creo que es que no se ha entendido muy bien en qué consiste. Tiene unos criterios diagnósticos estrictos y los datos de prevalencia no se acercan ni un poco al 50% del que habláis, así que no se está patología ando un proceso “normal”
    Y por último, aunque pertenece al DSM-5, añadiría a vuestra lista esa unión que han hecho del trastorno del deseo y la excitación femenina. Como si las mujeres no supiésemos distinguir entre nuestra fase de deseo y nuestra fase de excitación

    1. ¡Hola, Sara! Muchas gracias por tu aportación. Como tú bien dices, estamos yendo lento pero seguro a través del camino a la despatologización de la transexualidad.
      Entiendo que el Trastorno Disfórico Premenstrual tiene unos criterios diagnósticos que no lo hacen aplicable a todas las mujeres, pero considero que es algo peligroso, ya que abre la puerta a patologizar los aspectos relacionados con la menstruación, con todo lo que ello implica. Obviamente, con unos criterios bien definidos y bien aplicados por los profesionales pertinentes, no tendría por qué pasar esto. El 50% de la población no iba referido a personas con ese diagnóstico, sino a personas susceptibles de ser diagnosticadas del mismo, pero tal vez me expresé de manera inadecuada. Evidentemente cuando existe un verdadero trastorno, las personas tenemos derecho a un buen diagnóstico y tratamiento.
      Por último, lo que nos comentas del trastorno del deseo: no estoy muy documentada al respecto, pero me encantaría saber más. Buscaré información al respecto, y si conoces bibliografía relacionada con el tema y pudieses facilitarme algún enlace o referencia estaría más que agradecida.
      De nuevo, muchas gracias por leernos y por tomarte el tiempo para comentar con un aporte tan enriquecedor. ¡Esperamos volver a leerte por aquí pronto!

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